Día del Tarefero – Un homenaje al trabajo invisible que sostiene nuestra identidad
Cada hoja de yerba que llega a nuestros mates encierra una historia de esfuerzo, de sol ardiente, de madrugadas frías y manos curtidas por el trabajo. Detrás de ese sabor tan nuestro, está el tarefero: el trabajador que recolecta la hoja verde de la yerba mate, sosteniendo con su labor una de las tradiciones más profundas del Litoral y de la Argentina entera.
Hoy, en el Día del Tarefero, no solo celebramos su tarea, sino que reconocemos su lucha diaria. Porque no es un trabajo más: es el eslabón esencial de una cadena que comienza en el monte y llega a cada casa del país. Sin tareferos, no hay yerba. Y sin yerba, no hay mate, no hay ronda, no hay encuentro.
El tarefero no solo corta ramas y recoge hojas; también sostiene una economía regional, una cultura ancestral y un símbolo nacional. Su esfuerzo es muchas veces invisibilizado, mal remunerado o precarizado. Por eso, este día es también un llamado a valorar su trabajo con justicia, dignidad y reconocimiento real.
Porque cada sorbo de mate debería recordarnos que detrás hay una mano humilde, fuerte y digna que merece ser vista, respetada y valorada.
Por Paola Wojtowichz
