MANO A MANO

Esta contienda electoral del próximo domingo 8 de junio, no será una partida más de ajedrez de las acostumbradas, esas que son hechas a la medida del coeficiente del señor feudal.

Esta vez se trata de un juego un tanto más equilibrado, por qué? Simplemente porque el adversario no será un candidato «solo». Será la misma ciudadanía misionera la que se pondrá la «pilcha» de soberano para batirse a duelo con el autodenominado «conductor». Un personaje acostumbrado a subestimar al pueblo misionero jugando casi siempre los partidos entre sombras, secundado por un plantel de alcahuetes.

Está vez enfrentará a un pueblo distinto, uno que ya perdió el miedo, uno que viene lúcido a declamar desbocadamente una dosis real de democracia. Una acción tanto digna como sanadora ante tanta soberbia instalada. Una expresión genuina de dignidad hecha carne en la injusta privación de libertad de un trabajador, porque no importa si fuera médico, albañil o docente, o policia, Ramón Amarilla al fin de cuentas, es un trabajador.

Esa gota que rebasó el vaso puso en evidencia la mala praxis política de un gobernante cruel, ajeno a toda ética propia de un servidor público, porque en definitiva, no son dueños del estado como presumen, son simples ciudadanos electos para ejercicio del bien común. A buena hora la ciudadanía misionera día a día sigue sumando voces que se alzan y que siguen exclamando hacia los cuatro vientos: No a la RE RE de RO…

Por Jorge Rodriguez