Tras criticar al Gobierno, sacerdote fue enviado a una comisaría a cumplir guardias

El sacerdote Marcos Szyszkowski, párroco de Santo Pipó y capellán de la Policía de Misiones, fue recientemente asignado a realizar guardias administrativas en la comisaría local, en lo que muchos consideran una medida de contenido disciplinario tras pronunciar un mensaje crítico durante el acto oficial del 25 de Mayo.
 
 
La disposición no fue comunicada de manera formal, pero circuló en grupos internos de la fuerza un mensaje que advertía que los capellanes debían cumplir horario de lunes a viernes, de 8 a 12, bajo amenaza de ser dados de baja. La orden habría alcanzado también al padre Fabián Szyszkowski, capellán en la diócesis de Oberá, aunque no se notificó a representantes de otros credos.
La intervención del padre Marcos durante el acto patrio en Santo Pipó no pasó desapercibida. Desde el escenario oficial, y ante autoridades locales, pronunció un mensaje centrado en la dignidad humana, reclamando atención a los sectores más postergados y criticando implícitamente la gestión provincial. “No podemos celebrar la Patria mientras muchos no tienen pan ni justicia”, expresó con tono firme, en un discurso que rápidamente se viralizó en redes sociales.
Pocos días después, el sacerdote fue convocado a cumplir funciones en la comisaría, donde además de brindar asistencia espiritual a los detenidos, debe atender tareas administrativas. Lejos de mostrarse contrariado, compartió imágenes desde la dependencia policial y afirmó que seguirá ofreciendo acompañamiento desde la Parroquia San Juan Bautista.
“Mi misión como capellán no cambia. Estoy donde se me necesite, acompañando a los más vulnerables, incluso dentro de una comisaría”, declaró en diálogo con San Vicente Informa.
El padre Marcos ya había sido protagonista durante el acampe policial de 2024, cuando ofició misas sobre la avenida Uruguay de Posadas y brindó contención espiritual a los efectivos en conflicto con el Estado provincial. Su rol pastoral, siempre activo, ha estado marcado por una cercanía concreta con los reclamos sociales.
La decisión de asignarlo ahora a funciones dentro de una comisaría (en un contexto donde sus recientes declaraciones generaron incomodidad política) es leída por varios sectores como una forma de disciplinamiento solapado. Por ahora, ni el Obispado ni el Ministerio de Gobierno emitieron comentarios oficiales.
Mientras tanto, el padre Marcos continúa con su labor pastoral, sosteniendo que “el Evangelio no se predica solo en los templos, sino también donde hay dolor, injusticia o abandono”.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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Por Daniel Orloff