La dirigente local y ex presidenta del Congreso de la Juventud Radical, Mariana «Tiny» Jaquet, dio a conocer una carta abierta con críticas al partido centenario por su situación institucional actual.
Carta Abierta:
Con respeto y gratitud, quiero expresar una crítica profunda y reflexiva sobre las decisiones que viene tomando la Unión Cívica Radical, un espacio político que ha sido fundamental en mi vida y en mi formación.
A lo largo de los años, he tenido el honor de servir a nuestra comunidad desde diversas posiciones: como militante apasionada, presidenta del Congreso de la Juventud Radical, candidata a concejal en 2015 y a diputada nacional en 2017. Además, he tenido el privilegio de recibir un reconocimiento en la Cámara de Diputados por mi participación en el Parlamento de la Mujer, un proyecto que se ha convertido en ley y que representa un avance significativo en la defensa de los derechos de las mujeres en nuestra sociedad.
Sin embargo, las recientes decisiones y posicionamientos del partido han despertado en mi una profunda reflexión. La UCR ha tomado rumbos que se alejan de los principios que dice defender. Ha perdido de vista la conexión con la sociedad y sus anhelos, ha debilitado la institucionalidad y ha descuidado la defensa de los derechos colectivos. La política ha sido reducida a una lucha de intereses individuales y mezquinos, en la que unos pocos se benefician a expensas de muchos.
Es preocupante ver cómo se ha olvidado a quienes, con esfuerzo y dedicación, han sostenido las banderas de nuestro partido en cada rincón de la provincia. Aquellos que, con sacrificio personal, han trabajado incansablemente en los comités, poniendo de su bolsillo en cada elección, merecen un reconocimiento y una representación genuina.
La UCR ha dejado de escuchar al afiliado, al vecino de a pie, para encerrarse en discusiones interminables sobre la repartición de cargos, que parecen más un juego de intereses que un verdadero compromiso con la ciudadanía.
Este desvío me aleja de aquel lugar donde forjé mis convicciones y donde luché incansablemente por los valores democráticos, el respeto institucional y la justicia social.
Los caminos de la política son, sin duda, dinámicos, y en este momento no me siento representada por el rumbo que ha elegido la UCR. No podemos permitir que nuestro partido se convierta en uno genuflexo, carente de ideas y sin un plan claro para ofrecer a la ciudadanía.
Mi compromiso con el bien común sigue intacto. Continuaré trabajando con la misma pasión por los valores que siempre he defendido, con la frente en alto y el corazón en la gente. Estoy convencida de que es posible volver a encontrar el camino hacia un espacio que realmente represente los intereses y las necesidades de nuestra sociedad.
