El reconocido abogado confirmó que colaborará con los padres de la pequeña que murió después de su viaje de séptimo grado a Carlos Paz.
La muerte de Juanita Milagros Sirimarco Díaz causó una profunda conmoción en Posadas y en toda la provincia de Misiones.
En medio del profundo dolor por la muerte de su hija, Claudia, la mamá de Juanita Sirimarco, recibió la noticia de que Fernando Burlando la va a representar legalmente. “Sé que usted estaba buscando también al doctor Fernando Burlando, esto fue lo que nos pasó nuestra producción. Nosotros nos comunicamos, yo hablé con el doctor Burlando, para darle un poco de tranquilidad, me dijo que primero se habían comunicado terceras personas, porque usted tenía la intención justamente de que la represente”, le dijo María Belén Ludueña durante la entrevista con Poco Correctos.
“Digo, porque entiendo que se sienta sola en este momento, pero tal vez los medios sirven para esto, todo este equipo quiere darle una mano. Y me dijo el doctor Burlando, no sé si ya habló con usted, pero que sí, que iba a ayudarla, que iba a colaborar, porque él tiene experiencia en todo esto”, agregó la periodista. “Sí, gloria a Dios, sí”, agradeció la madre de la niña. “Para darle un poco de paz en todo este momento tan difícil que le está tocando atravesar Claudia”, intentó darle consuelo Ludueña.
“Es que necesito justicia, necesito justicia, porque hicieron todo mal con mi hermosa hija que tenía un futuro brillante, que era maravillosa. Le cortaron la vida, por no parar un ratito y darle asistencia”, expresó la mamá de la pequeña. “Y todos dicen cualquier cosa, cualquier mentira, y yo sé la verdad de todo lo que pasó, por eso a todos los que me llaman y me dan esta oportunidad les doy las gracias, por Dios les doy las gracias, porque va a haber justicia por mi hija, porque eso no se le hace a un niño”, agregó. “No se le entrega a un niño que va feliz a pasar unos días maravillosos, no se le entrega casi muerta. Ellos fueron para cuidarle, todos tienen una responsabilidad, todos”, concluyó.
El chat entre una maestra acompañante y la mamá de la nena que murió al volver del viaje de egresados
La joven de 13 años falleció el viernes después de haber permanecido cuatro días en terapia intensiva, tras regresar de su viaje de egresados en Villa Carlos Paz, Córdoba, donde, según se cree, contrajo Influenza B. Su madre, Claudia Díaz, denunció negligencia tanto por parte del colegio como de la empresa organizadora del viaje, afirmando que la tragedia pudo haberse evitado “si hubieran actuado a tiempo”.
El 2 de octubre, Juanita partió con sus compañeros de curso y dos maestras hacia Córdoba, en un micro de la empresa Viaturex, encargada de todos los detalles del viaje. El plan era disfrutar de cinco días de actividades y regresar el 8 de octubre. Sin embargo, lo que debía ser una experiencia inolvidable terminó en tragedia.
“Todo salió mal en ese viaje”, afirmó Claudia Díaz, visiblemente afectada. Según explicó, el colegio Instituto Cristiano República Argentina (ICRA) no permitió que los padres acompañaran a los estudiantes, argumentando que era un viaje estrictamente escolar, lo que, en su opinión, aumentaba la responsabilidad tanto de las maestras como de la institución.
Durante los primeros dos días todo transcurrió con normalidad, pero al tercer día, Juanita sufrió un accidente al tirarse de un tobogán gigante, lo que le provocó una dislocación en la rodilla. Fue atendida en un hospital, donde le colocaron una férula y le recetaron diclofenac y paracetamol. “Alguien se la recolocó y la llevaron al hospital. Le colocaron una férula, le hicieron una radiografía y le recetaron diclofenac y paracetamol. Ella nunca tomaba medicamentos. Me envió fotos de todo”, relató su madre. A pesar del incidente, la situación de Juanita empeoró cuando comenzó a sentir dolor de garganta, una señal que se agravaría en los días siguientes. “Me dijo que le dolía la garganta, pero que ya la había revisado un médico”, recordó Claudia.
El 7 de octubre, día de su cumpleaños, Juanita empezó a mostrar síntomas más severos, pero la gravedad de su condición no fue atendida adecuadamente durante el largo viaje de regreso a Posadas. “A las 2 de la mañana comenzó con vómitos y diarrea, y tenía 39 grados de fiebre”, relató su madre. A pesar de estos síntomas, “se comunicaron por teléfono con un médico, quien recomendó administrarle Dipirona, un analgésico y antipirético”, explicó Claudia. “No se la pusieron por vena porque el colectivo se movía demasiado, así que se la inyectaron en la cola. La fiebre bajó a 38 grados, pero los vómitos continuaban”, añadió.
La situación se volvió crítica durante el viaje de regreso. “Desde las 2 de la madrugada hasta que me mandaron un mensaje a las 8.15 de la mañana, yo le decía a Alejandra –una de las maestras– que tenían que llevarla a un hospital. Estaban en Corrientes, pero me respondían que no podían detenerse porque los hospitales de allí eran ‘malos’”, detalló Claudia, quien nunca imaginó la pesadilla que estaba por desatarse.
