El gobierno de Javier Milei anunció que cederá a compañías privadas la operación de algunos vuelos de la empresa de gestión estatal Aerolíneas Argentinas, ante la continuidad de las huelgas con que los gremios exigen un aumento salarial. La Administración de Milei no habló de privatizar, sino de ceder a empresas privadas la operación de algunos vuelos de cabotaje, entre las posibles firmas interesadas estarían la multinacional de origen colombiano Avianca, la brasileña Azul Linhas Aéreas, un grupo corporativo local y el empresario boliviano Germán Efromovich. Ante las versiones que comenzaban a circular, la chilena LATAM tomó distancia y aseguró que “no forma parte de estas conversaciones”.
Los sindicatos respondieron con la conformación de una Mesa Nacional del Transporte, que agrupa a distintas ramas del sector, y advirtieron que las medidas de fuerza podrían extenderse a otros medios de transporte. Milei nunca ocultó su deseo de privatizar la aerolínea de bandera argentina, en la que vuelan dos tercios de los pasajeros del sistema. Pero debe hacerlo por ley y hasta ahora debió resignarse ante la falta de apoyos en el Congreso.
“En virtud de los persistentes paros convocados […] que afectaron a cerca de 40.000 pasajeros, el Gobierno nacional ha iniciado conversaciones con varias empresas privadas latinoamericanas para que se hagan cargo finalmente de la operación de Aerolíneas Argentinas. En caso, por supuesto, de que las extorsiones que están sufriendo los argentinos con este tipo de medidas continúen.” El vocero presidencial, Manuel Adorni, anunció con esas palabras, este jueves, la decisión del Ejecutivo, tomada poco antes, en una reunión de la que participaron altos cargos del Gobierno y el presidente de Aerolíneas, Fabián Lombardo.
“Vamos a sepultar los piquetes gremiales y la casta aeronáutica. Vamos a ir a fondo contra los piquetes aeronáuticos”, desafió el portavoz. La advertencia oficial fue dirigida a tres de los cinco sindicatos de trabajadores aeronáuticos, los que mantienen desde agosto paros y asambleas que afectan el tráfico aéreo, para exigir mejoras salariales. Los otros dos gremios aceptaron subas cercanas al 11% en un contexto de alta inflación acumulada, que ha llegado al 237% interanual.
Según los sindicatos en conflicto, los sueldos del sector hoy están entre 70 y 80 puntos porcentuales detrás de la inflación. Este jueves, paró el personal de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), pero no hubo suspensiones de vuelos. Los dirigentes gremiales creen que el conflicto crecerá y responsabilizan al Ejecutivo. “El Gobierno busca llevar a Aerolíneas Argentinas a su máximo deterioro para cerrarla a través de un lock out patronal”, advirtió la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA). Sobre el anuncio de Adorni, los sindicalistas se limitaron a recordar que cualquier proceso de privatización debe pasar por el Congreso.
Por eso, la Administración de Milei no habló de privatizar, sino de ceder a empresas privadas la operación de algunos vuelos de cabotaje, como un modo de forzar a los sindicatos a acordar. Si bien las anunciadas negociaciones son mantenidas en reserva, entre las posibles firmas interesadas estarían la multinacional de origen colombiano Avianca, la brasileña Azul Linhas Aéreas, un grupo corporativo local y el empresario boliviano Germán Efromovich. Ante las versiones que comenzaban a circular, la chilena LATAM tomó distancia y aseguró que “no forma parte de estas conversaciones”.
A la vez, el Gobierno dejó saber que apoyará en el Congreso un proyecto de ley presentado por el PRO —el partido del expresidente Mauricio Macri (2015-2019)— para privatizar Aerolíneas. Este jueves, antes del anuncio oficial, Macri sentó posición sobre el conflicto: “La situación actual es una ruina sin salida. Los convenios colectivos de pilotos, mecánicos y despachantes y los tripulantes de cabina estipulan privilegios insostenibles y vergonzosos”, planteó. “Por el bien de todos los argentinos, lo que necesita Aerolíneas Argentinas es un plan de desarme urgente.”
