Opinión: por Antonella Graziosetti
En tiempos donde los dirigentes políticos parecen más interesados en acumular poder y seguidores que en resolver los problemas reales, la población se encuentra cada vez más desencantada. En la provincia de Misiones, recientemente se vivieron casi dos semanas de huelgas de policías, maestros y agentes de salud, todos reclamando salarios dignos y mejores condiciones laborales.
Aunque un acuerdo puso fin a la huelga policial y los agentes se retiraron del acampe, ahora estos mismos policías persiguen a los docentes con órdenes de desalojo, claramente presionados por el gobierno provincial renovador. En un intento por diferenciarse y mostrar una supuesta paz social, el 30 de mayo se organizó una manifestación de apoyo al gobierno de turno, donde los principales referentes se lucieron frente a sus militantes en un espectáculo reminiscente de la vieja política, tratando de recuperar una imagen positiva.
Sin embargo, la estrategia del «pan y circo» ya no engaña a nadie. La gente está harta y descreída; han aprendido a ver a través de las maniobras del oficialismo y la oposición. El paradigma está cambiando: los políticos han dejado de ser figuras intocables y ahora se les exige que rindan cuentas y trabajen para solucionar los problemas reales.
Este cambio en la percepción pública indica que la ciudadanía ya no acepta pasivamente las tácticas de distracción y exige una gestión política que responda a sus necesidades y preocupaciones reales. Es hora de que los políticos reconozcan este cambio y actúen en consecuencia, si no quieren seguir perdiendo la confianza de aquellos a quienes deberían servir.
