Ayer, el bloque oficialista pidió que el proyecto vuelva a comisión y se levantó la sesión.
Tras una dura derrota en los incisos del artículo 5 y un cuarto intermedio de más de 45 minutos pedidos por el oficialismo, el tratamiento en particular de la ley fue pasado a comisión.
«Hasta mi vuelta de El Vaticano me enfoco en lo internacional». Cuando arrancó la gira por Medio Oriente, Javier Milei tenía decidido no meterse en el debate en particular de la Ley Ómnibus que hasta este martes trató la Cámara de Diputados. El presidente responsabilizó a cinco gobernadores por el revés, entre ellos el misionero Hugo Passalacqua.
La semana pasada, todos los legisladores misioneros, entre ellos los renovadores, votaron por la media sansión de la ley en general, pero esta semana comenzó el tratamiento en particular de cada artículo.
Sin embargo, en el cierre de su primera jornada en Israel y tras más de 20 horas de viaje, el jefe de Estado debió tomar acaso la decisión más importante desde que asumió, cuando vio que la redacción del ambicioso proyecto que impulsaba estaba sufriendo severas modificaciones: «Retiremos el proyecto. Para sacar una mala ley, prefiero que no salga», fue la orden que bajó desde Jerusalén.
Agotado por los dos vuelos que debió tomar para llegar al aeropuerto de Ben Gurión, en Tel Aviv, tras una rápida cena luego de la reunión que mantuvo con su par israelí, Isaac Herzog, el mandatario había subido a su cuarto hacía más de cinco horas, dispuesto a descansar, cuando vía Whatsapp les pidió a sus colaboradores que pidieran una moción para que el proyecto vuelva a comisión para ser discutido.
Según pudo reconstruir Clarín, Milei responsabilizó a cinco gobernadores por el revés que sufrió el proyecto en la votación artículo por artículo. Se trata del peronista cordobés Martín Llaryora, del jujeño Carlos Sadir, de Juntos por el Cambio, dos mandatarios de partidos provinciales, como el neuquino Rolando Figueroa y el misionero Hugo Passalacqua; y el massista de Salta, Gustavo Sáenz.
