La conocida docente universitaria y vecina del barrio Villa Kindgreen, Silvia Virginia Jordán, manifestó su queja sobre el estado de las plazas de Oberá.
«Las plazas de Oberá están muy descuidadas y no es solamente por los árboles caidos en la tormenta antes de las fiestas», cominzó Jordán.
Y agregó: «Los juegos infantiles, las hamacas, la calesita de la Leoncito rota desde hace mas de dos años, las vereditas de goma destruidas debajo de las hamacas. Tantos empleados municipales que hay no pueden dedicarle un poco de tiempo al mantenimiento, colocación de basureros y volquetes como si lo hacen en e el coqueto centro cívico? Fíjense el estado de abandono de la flamante e inconclusa Plaza Carlos Kindgreen y lo que correspondería a la vereda del Club de Leones Oberá y el Taller Municipal».
«Hay camiones y un tremendo parque automotor de vehículos recolectores que podrían cargar esas ramas y no poner en riesgo de vida a los niños y adultos mayores que usan el espacio para caminar y jugar. Está lleno de ramas caídas pero también colgando y con peligro de dañar o matar a alguien. Se trata de árboles enormes que no reciben las mínimas podas de las copas que en cada tormenta pueden caer».
«Hay inspectores de bromatología que visitan las casas pero no sugieren la descacharización y arrojo de basura que está dispersa por toda la plaza ante la falta de basureros. Hicieron unas mesitas pero sin bancos. No terminaron el acceso a la plaza de juegos y dejaron escombros y arena diseminados en lugar de culminar la obra. Las luces están encendidas día y noche y no hay nadie que cuide o haga el barrido que si hacen en el casco céntrico».
«Podrían los Leones apadrinar ese espacio ya que recibieron en donación el terreno que usufructúan y donde se reúnen como la semana pasada? Sería una forma de agradecer la generosidad de Carlos Kindgreen y su familia , y ayudar a embellecer el lugar. Miren y saquen sus propias conclusiones. Obras públicas posee 10 dependencias y una de ellas es especificamente de espacios públicos. Ponganse las pilas que hace menos de un mes asumieron y hay mucho por hacer por los pobres niños de los barrios de Oberá. Muy triste crisrse en un lugar donde reina la desidia, la basura, las aguas servidas y los excrementos de animales que nadie junta», finalizó la docente.


