Misiones lidera el aumento del empleo público con 69% entre 2011 y 2022

El mayor aumento de empleo público provincial y municipal por habitante ocurrió en Misiones (69%), Chubut y La Rioja (45%) y San Luis (42%) y cayó en Córdoba, La Pampa y Tucumán.

Entre el 2011 y el 2022, el empleo público creció 11 veces, muy por encima del empleo privado.

El ranking de las provincias donde más creció el empleo público la encabeza Misiones con 69%, Segundo Chubut con el 45%, en el mismo escalón La Rioja con el 45%, San Luis 42% y Buenos Aires 36%.

Misiones se muestra en la cima, con las provincias que más gastan en empleo público, cosa que más creció en los últimos años.


«No hay más plata, corten otros gastos y paguen los salarios» es la premisa que tiene el presidente electo Javier Milei para los gobernadores que siguen exigiendo dinero de la nación para tapar los agujeros de las provincias.


El máximo gastos de las provincias no está en la obra pública, en la infraestructura, en mejoramientos de la calidad de vida de la población. El máximo gasto de las provincias es en política, en sueldos y contratos.

 


En solo 1 de 24 provincias el ritmo de creación de trabajo asalariado formal en empresas superó el del sector público. Sin embargo, el peso del gasto en personal sobre los presupuestos provinciales cayó, porque emplean cada vez más, pero pagan cada vez menos.

Entre 2011 y 2022, en un período de alta inflación y bajo o nulo crecimiento de la economía argentina, el empleo público nacional, provincial y municipal creció más de diez veces más rápido que el empleo privado registrado.

Además, en solo 1 de los 24 distritos de nivel provincial la tasa de crecimiento del empleo privado registrado superó la de empleo público: Neuquén, evidencia del peso de Vaca Muerta, formación geológica de la era jurásica descubierta en 1931 por el geólogo norteamericano, afincado en Mendoza, Charles Edwin Weaver.

La producción de petróleo y gas “no convencionales” de la joya energética argentina pasó de 44.000 barriles de petróleo equivalente en 2015 a 300.000 en 2019 y roza hoy los 500.000 por día, impulsando el empleo privado en el sector y en Neuquén. En todos los demás distritos, el Estado disfrazó de ocupación el casi nulo dinamismo del empleo privado.

 


Más, que pesan menos

 


Sin embargo, como los salarios reales de empleados provinciales y municipales cayó, ¡el resultado financiero en provincias mejoró levemente en 2022, prolongando una tendencia que se registra desde 2015, sólo interrumpida en el 2019. El excedente logrado el año pasado (0,5% del PIB) es el más alto desde el 2000, sólo superado por el resultado financiero observado en el 2004 (1%)”, precisa el trabajo.

De hecho, el peso del gasto en personal, que en 2015 explicaba el 60% de los ingresos corrientes provinciales, en 2022 explicó “solo” el 47 por ciento. Esto significa que hay más empleos, pero peor pagos. “Detrás de la caída del peso del gasto en Personal, seguramente se tiene una disminución del salario real promedio”, dice el informe.

El fenómeno no es igual en todos lados. En el período 2015-2022 el aumento del gasto en personal fue muy fuerte (descontada la inflación) en San Luis (63%), San Juan (27%), Neuquén (25%) y Salta (19%). “En cambio, Mendoza, Jujuy, Santa Cruz y Córdoba exhiben caídas acumuladas de dos dígitos en el gasto en Personal para igual período: 28%, 20%, 18% y 12%, respectivamente”, dice un pasaje del trabajo.

Córdoba es la provincia de menor aumento del empleo público provincial: al igual que el empleo privado formal, creció apenas 3% en el periodo. Y en Neuquén, aunque fue la única jurisdicción en la que el empleo asalariado formal creció más que el público provincial y municipal, la diferencia no fue muy grande: 39 vs 33% en 11 años.

En el extremo opuesto comparecen Misiones, Chubut, Santa Cruz y San Luis. En todas ellas, el empleo público en más del 60% en 11 años. En Misiones, el empleo público provincial y municipal aumentó 93% desde 2011, contra un aumento del 12% del empleo privado formal.

 


El año pasado

En cuanto a los resultados de 2022, en valores constantes los ingresos totales de las provincias subieron 6,3% (4,6% los propios y 6,5% las transferencias automáticas de Nación) en tanto que las erogaciones totales, de las cuales el grueso es gasto en personal, lo hicieron 5,8 por ciento. Así, escribió Capello, el superávit financiero subió un 23,9% en valores reales, equivalente a 0,5% del PIB, cuando en 2021 había sido de 0,4%, pero el superávit primario fue en cambio casi igual al de 2021, en torno a 0,8 por ciento.

 


La situación fiscal de las provincias empezó a mejorar en 2016, cuando, a raíz de un fallo de la Corte Suprema de Justicia, el gobierno nacional inició la devolución gradual del 15% de coparticipación a provincias que antes iba a la Anses y se les había detraído en los 3 previos gobiernos kirchneristas.

 


Aunque emplean más gente, el gasto en personal de las provincias cayó en porcentaje del gasto total, por dos motivos: mayores ingresos fiscales de las jursdicciones y salarios reales más bajos

“En cambio, la creación en 2020 del Fondo de Fortalecimiento Fiscal de la provincia de Buenos Aires (FFFPBA) se efectuó a expensas de la quita en la coparticipación de CABA, de modo que no modificó la suma consolidada de los recursos nacionales que se envían regularmente a provincias)”, dice el informe. El otro factor que permitió mejorar las cuentas provinciales desde 2015 fue la caída en el peso del gasto en Personal: más empleados, pero mucho peor pagos, lo que permitió reducir el peso de la nómina del 60 al 47% del presupuesto provincial promedio.

Oscilaciones

A nivel nacional también hubo una caída en la relación entre gasto en personal e ingresos corrientes, desde 17,3% en 2017 a 12,7% en 2021, y una suba a 14,1% en 2022. Esto es, la incidencia del gasto en personal a nivel nacional es un tercio que a nivel provincial. A nivel nacional, explica Capello, el peso del gasto en personal es menor porque la mayoría de los servicios públicos intensivos en trabajo (seguridad, salud, educación) es responsabilidad provincial, quedando para Nación en especial el gasto en transferencias, como jubilaciones, planes sociales y subsidios en las tarifas de los servicios públicos.

El análisis en términos per cápita (se trata de un período en que la población creció 12%) indica una caída del 8% del empleo privado asalariado formal en 11 años, contra un aumento del 19% del empleo público per cápita.

 


Como muestra el gráfico, en 19 de las 24 provincias aumentó el empleo público privado por habitante, en solo 3 aumentó el empleo privado formal por habitante y en solo 1 este aumentó más que el público

De hecho, el empleo privado asalariado formal per cápita habría caído, según el análisis de los datos disponibles en 19 de las 24 jurisdicciones. Solo Neuquén, Chaco, Catamarca, Santiago del Estero y Corrientes muestran variaciones positivas en esa métrica.

El mayor aumento de empleo público provincial y municipal por habitante ocurrió en Misiones (69%), Chubut y La Rioja (45%) y San Luis (42%) y cayó en Córdoba, La Pampa y Tucumán.

con información de Infobae