Docente argentina sobre el sistema que propone Milei: “en Suecia no existen los vouchers tal como lo piensan los argentinos”

Valeria Formia vive en las afueras de Estocolmo desde hace 12 años. El testimonio de cómo se integró a la sociedad del país escandinavo y qué diferencias ve con la educación argentina. Relato de una mujer que vive desde adentro el trabajo en los colegios.


Todavía repercuten en la sociedad los ecos de la sorpresiva victoria de Javier Milei en las PASO del 13 de agosto. Tras ser el candidato más votado ese domingo, el postulante de la Libertad Avanza realizó un raid mediático en el cual explicó parte de sus propuestas para un futuro gobierno.Consultado sobre el tema educativo, Milei explicó que podría implementar un sistema en el cual cada familia recibe un voucher para “pagar” el colegio que elige para sus hijos. Para reafirmar su propuesta citó los ejemplos de Suecia y Chile. Ante la confusión que generó, luego Ramiro Marra aclaró que este tipo de cambios no se realizarían de inmediato. El dirigente cercano a Milei sostuvo en la radio online Futurock que son “reformas de tercera generación”.

Igualdad educativa

Entonces, ¿cómo funciona el sistema de voucher en Suecia citado por Milei? Valeria Formia, de 41 años, es una argentina que vive en Haninge, una localidad a unos 30 minutos de Estocolmo desde hace 12 años, junto a su marido y dos hijos, Lautaro y Francesco, nacidos en ese país escandinavo. Mientras come bizcochitos de grasas y toma mate para demostrar su argentinidad al palo, lo primero que dice Valeria ante la consulta de Infobae es que “en Suecia no existen los vouchers tal como lo piensan los argentinos”.

Este modelo de asignación de recursos por alumno arrancó en Suecia en 1992. Así, las familias pueden elegir cualquier tipo de escuelas y el Estado dará el dinero que es el mismo para todos. No es que cada ciudadano entregue el voucher al colegio. Con la elección de la institución, luego el Estado transfiere el dinero destinado a ese chico.

La mujer trabaja como auxiliar docente con chicos de 2 y 3 años en un colegio cercano a su casa en las afueras de la capital sueca. “Acá ninguna familia recibe ningún voucher –resalta Formia, mientras de fondo se escucha el ruido de la bombilla como si estuviera en Buenos Aires-. Los colegios dependen de los estados municipales y cada administración le paga a cada escuela por alumno. Es la misma cantidad en todo el país. Así se logra igualdad de oportunidades. Es decir una escuela del centro de Estocolmo recibe la misma cantidad por un chico que asiste que otro establecimiento del interior del país”.

La educación primaria en Suecia va desde los 6 a los 16 años. Antes hay jardines para chicos desde los 2. Allí, en una de esas salas trabaja Valeria como auxiliar docente. Todas las escuelas son gratis y se financian con el aporte del estado por alumno. “Cada familia puede elegir colegios de gestión pública o privada –explica Formia-. El estado aporta lo mismo a los dos tipos de establecimientos y los ciudadanos no pagan nada de su bolsillo en ningún caso”.

Hacer la Europa

Valeria se fue a vivir a Europa en el 2009. “Estaba cansada de la inseguridad y la inflación”, recuerda la mujer. Vendió su departamento en Nuñez, esos dólares servirían de base para comprar su nueva casa en Suecia junto a una hipoteca, y dejó su trabajo de abogada en el Poder Judicial.

Primero pasó por España y allí conoció a su actual pareja. Cuando se complicó la situación en Madrid por una crisis económica decidieron poner rumbo a Suecia en busca de un destino de mayor estabilidad.

“La integración no es fácil y tampoco es para todos por igual. No es que te reciben y conseguís trabajo al toque. Mi pareja tuvo que trabajar de camarero al principio hasta que logramos estabilizar nuestra situación”, cuenta Valeria. Su marido es supervisor en una empresa de logística en la actualidad.

 

fuente Infobae