La candidata a presidenta del frente opositor traza un análisis tras las PASO y asegura que la interna con Larreta generó “temor” a un “quiebre” que finalmente no se dio.
Plantea que JxC es “el único espacio” capaz de generar la “gobernabilidad que se necesita para resolver los principales problemas” del país.
Qué análisis hace de las PASO y por qué Milei terminó con un 30%?
—Nosotros teníamos una competencia y no hay mucha costumbre en Argentina de competencias. Entonces había un interrogante: ¿van a poder estar juntos después? Esa pregunta quizás hizo que gente que iba a votar a Juntos por el Cambio tuviera cierto miedo a que eso no suceda, siendo una interna donde se dirimía el liderazgo y el tipo de cambio que vamos plantear. Un cambio profundo, de fondo, verdadero, con coraje. Eso se definió. Pero el contexto de la idea que podía haber algún tipo de quiebre generó un cierto temor en votantes de JxC, pero son votantes que van a volver.
—¿Votantes que se desplazaron a Milei o que estuvieron ausentes?
—Algunos se desplazaron a Milei, sin duda.
—¿Qué escenario se imagina hoy: un ballottage con Milei o usted, Massa o Milei en primera vuelta?
—En este momento lo que queremos es concentración total y absoluta en nuestra propuesta, en nuestra fuerza, en nuestro liderazgo, en las cosas que tenemos que hacer para que la Argentina tenga la gobernabilidad que necesita para resolver sus principales problemas. Por ejemplo: tenemos que armarnos muy fuerte en Santa Fe, voy a salir a apoyarlos a (Maximiliano) Pullaro y a (Pablo) Javkin, porque si ahí alineamos el gobierno de Santa Fe e intendencia de Rosario entramos el primer día con una fuerte inusitada a encapsular y no permitir que se siga expandiendo el narco en todo el país. Y además liberamos a los rosarinos. Eso son los aspectos de gobernabilidad. Por otro lado, me voy a poner los borceguíes y la campera y a caminar la provincia de Buenos Aires porque no podemos permitir, de ninguna manera, que sea el lugar en que se queden los funcionarios kirchneristas. Esta vez, y no es un problema de nombres, sino de lo que representó y representa el kirchnerismo en Argentina: un vaciamiento cultural, un vaciamiento educativo, una sociedad esclavizada. Tenemos que poner toda la fuerza en ganar la Provincia. Quedamos a dos puntos y medio de Kicillof. Y con Néstor (Grindetti) los vamos a llamar a todos: a Santilli, a Ritondo, a Iguacel, a De la Torre, a Maxi Abad, por supuesto De Luca (jefe de la campaña bonaerense), a todos. Somos los únicos en condiciones de garantizar un triunfo en Buenos Aires para que no sigan germinando las ideas kirchneristas y no vuelvan. Es una oportunidad histórica.
