Por Exequiel Ferreyra (Frente de Trabajadores de la Educación en Lucha).
A lo largo de este año, y con justa razón, escuchamos hablar de los conflictos docentes en Salta, Santa Cruz, Chubut, y más recientemente, en Jujuy. Sin embargo, poco se conoce sobre el conflicto docente en Misiones, que lleva ya casi dos meses con cerca de 40 días de paro.
Al momento de comenzar el conflicto, el salario básico de un docente misionero se ubicaba en $38.800. Hoy día, a partir de acuerdos entre el gobierno y los gremios alineados con él, como Adomys-UDPM (CTERA), gremios de la CEA (Confederación de Educadores Argentinos), AMET, SADOP y SIDEPP, el básico alcanza los $44.000. Esto hace que el salario inicial de bolsillo se ubique en $145.000 y el de un docente con máxima antigüedad en $202.781, ambos por debajo de la línea de pobreza oficial. Estos salarios cubren el 47% y el 66% de la Canasta de Consumos Mínimos calculada por ATE-INDEC, que se ubica este mes en $307.245. Se encuentran entre los salarios docentes más bajos del país, presentando a su vez otros problemas, como el achatamiento de la pirámide salarial, porque la antigüedad casi no tiene impacto en el salario. Además, el salario docente en Misiones presenta una excesiva dependencia de los aportes nacionales. Sin estos aportes girados por Nación, como el FONID, el ítem por conectividad y la Garantía Nacional, el salario testigo de un/a maestro/a de jornada simple con 0 años de antigüedad, estaría en $115.474.
El salario no es el único problema de la provincia. El desempleo también azota a la docencia, en parte porque los bajos salarios impactan sobre la jubilación, haciendo que la vida laboral en la educación misionera se extienda hasta 37 años, porque los docentes evitan jubilarse para no percibir haberes de indigencia. Por la misma razón, los docentes en actividad trabajan doble o triple turno, es decir entre 10 y 12 horas de trabajo frente a curso. Ello, sumado a la resistencia del gobierno a ampliar la planta docente, contratando por ejemplo parejas pedagógicas, hace que casi el 45% de los docentes de primaria se encuentren desocupados o viviendo de suplencias ocasionales.
El conflicto de este año comenzó el 17 de abril, cuando el Frente de Trabajadores de la Educación en Lucha (FTEL) convocó un paro exigiendo mejoras salariales. Este espacio surgió al calor del conflicto docente en 2020 y que reúne a los sindicatos con voluntad de lucha (como UTEM, UDNAM y ATE), corrientes docentes, agrupaciones de jubilados y grupos autoconvocados. A las medidas de paro, se sumaron otras, como marchas, piquetes, y ocupación de diferentes edificios públicos. El mismo 17, se produjo una ocupación espontánea del Consejo General de Educación, y más recientemente se produjo la ocupación del Ministerio de Educación de la Provincia, que terminó en un desalojo con la gendarmería, siendo la mayoría de las ocupantes mujeres y docentes jubilados. Además, se realizaron cortes en las rutas nacionales de la provincia, como la ruta 12 o la ruta 14. En uno de esos cortes, realizado en la entrada a Puerto Iguazú en el fin de semana largo del 25 al 28 de mayo, patotas enviadas por el gobierno amedrentaron a los docentes que allí se dirigieron. También sufrieron persecuciones los alumnos que apoyaron la lucha docente: varios directivos amenazaron con cerrar los centros de estudiantes que realizaban acciones de apoyo. Por otro lado, los descuentos por los días de paro se hicieron sentir fuertemente en los bolsillos de los compañeros, con montos que rondan los 18.000 y 60.000 pesos por mes.
El gobernador Oscar Herrera Aguad, del Frente Renovador, ha logrado mantener el conflicto fuera del radar de los medios nacionales. Su relación con Sergio Massa, y con buena parte del gobierno nacional, sin duda tiene que ver con ello. Sin embargo, lo que aquí sucede no se diferencia demasiado de la situación de la docencia en Jujuy, con salarios muy bajos que se deprecian rápidamente por efecto de la inflación y un gobierno provincial que solo atina a responder con represión, patotas y sanciones. Ante la falta de respuestas, los docentes en lucha agrupados en el FTEL hemos decidido instalar una carpa blanca en la plaza central de Posadas, frente a la Casa de Gobierno. El gobierno ha convocado a una mesa de negociación salarial para el próximo miércoles, 5 de julio. Esperamos que ofrezcan allí una verdadera recomposición de los salarios docentes, para superar este conflicto.
Toda la situación relatada tiene su impacto en la calidad educativa. Según las pruebas Aprender, 9 de cada 10 estudiantes misioneros rindieron por debajo del básico en matemáticas, y 5 de cada 10 en lengua. Es difícil que un docente que trabaja 12 horas por día frente a curso por un salario de subsistencia pueda dedicar tiempo a formarse, preparar clases, buscar materiales y fuentes, y mantener un seguimiento individualizado de los estudiantes. Ello, sumado a los déficits de infraestructura, la insuficiente cantidad de becas y comedores o la reticencia oficial a abrir nuevos cargos docentes, explican estos resultados. Por eso, pelear por mejoras salariales para los y las docentes, por infraestructura, cargos y becas, es pelear por una mejor calidad educativa en la provincia.
