El tanguero obereño, Mauricio Jost, comenzó el último sábado 22 una nueva gira por el viejo continente. Fue en Ginebra, Suiza.
La Santa Calavera debutó en Europa este fin de semana comenzando por la república Helvética. El siguiente destino será Italia, este martes 25, luego partirán hacia San Petersburgo en Rusia, donde tocarán el próximo 30 de abril.
A la orquesta dirigida por el obereño y su pareja, la rionegrina Sofía Calvet, le espera al menos un mes y medio de gira, ya que todo mayo tendrán agenda ocupada entre Suiza, Alemania, Austria e Italia.
Jost migró hace casi 20 años a la ciudad de Buenos Aires, donde su talento con el bandoneón lo llevó a trabajar en el prestigioso Café de los Angelitos, en el barrio porteño de Congreso e hizo giras por Europa, Asia y Estados Unidos, tocando en ciudades como Estambul, Liverpool, Los Angeles, San Francisco, Pekin, y muchas otras.
A diferencia de muchos «artistas» misioneros, Jost lo hizo todo a pulmón, sin subsidios del estado.

Jost comenzó en Oberá a los 9 años con una guitarra en actos escolares. A los 13 pasó al instrumento que sería su pasión de por vida, el bandoneón, y para lo que acudió al reconocido maestro Ricardo Vuori, con quien tomó clases, pero fue por un documental sobre Astor Piazzolla que eligió tocar tango, aunque en principio fue un poco de todo, incluendo chamamé. A los 18 años, con Oberá Trío, fue a Cosquín pero el resultado no resultó bueno, y finalmennte viajó a la capital del país, en 2004, donde terminó en la Academia Nacional de Tango y ensayando para la Orquesta Típica Imperial que fue, a los pocos meses, el trampolín para pisar el viejo continente con su primera gira.
Apenas dos años despúes, en 2006, salió otro viaje donde recorrió España y terminó en Alemania tocando para la Selección Argentina días antes del Mundial de Fútbol.
Más tarde conocería a Sofía y juntos con la orquesta se pasaron viajando a lo largo de años.
La pandemia significó una pausa complicada para los músicos. Con giras y show suspendidos, y los altos costos de vivir en la Capital Federal, Jost volvió a Oberá, pero por un breve tiempo. El retorno del turismo a la ciudad del tango lo llevaron otra vez a tocar en Buenos Aires, donde le dio forma a su proyecto de la Santa Calavera con la que ahora recorre Europa al ritmo de milonga.

