La abogada entrerriana radicada en Oberá, Mónica Analía Zarate Soraires, denunció públicamente una situación que padeció en el transporte público y le causó un dañó físico en los meniscos (interno) de la rodilla y en la rótula defasada lateral, que hasta la fecha requiere kinesiología y podría necesitar de cirugía.
El día 2 de enero de este año a las 19 horas, al bajar de una unidad de la empresa Guacurarí (colectivo rojo) en la esquina de la avenida Italia casi Libertad, se cayó lastimándose la rodilla. La mujer aseguró que el chofer no se acercó al cordón de la vereda como debería. Dada la altura que poseen las nuevas unidades del servicio urbano, el descenso es peligroso para personas mayores o con problemas motrices, advirtió Soraires.
En declaraciones a FM Oxigeno, Soraires, una jubilada de 62 años, contó que continúa con sesiones de kinesiología. «La lesión más brava es la rótula defasada lateral, esa es la que más me duele», afirmó mencionando que inicialmente hizo dos estudios de radiografías, donde «no salió nada» y le dieron el alta, por lo que volvió a su rutina de caminata y gimnasio, pero luego volvieron los dolores detectándose las patologías mencionadas que la dejaron en cama, con movilidad reducida y con sesiones de kinesiología durante los últimos tres meses.
Soraires insistió sobre la altura de los colectivos nuevos y el diseño de los escalones de las puertas de descenso que «son muy estrechos», recalcó. «Son tres escalones, el primero es mas o menos aceptable, el segundo ya es una cuña y acá tenemos que ver el peso del pie, la celeridad, el espacio y luego tenemos que ver para bajar al cordón donde debe estacionar el colectivo. Ese día caí mal. El primer pie fue sobre el cordón y el segundo afuera. Había tierra mojada, mi zapatilla fue resbalando y caí, el dolor fue muy fuerte y salió mucha sangre», describió agregando que el chofer no se detuvo para auxiliarla y «el colectivo se fue».
La pasajera añadió que en otras ocasiones al viajar, solicitó al chofer acercarse más al cordón, como marca la ley de transporte, o incluso optó por bajar por la puerta delantera que parece ser más cómoda y segura que las del medio y la trasera.
Por el hecho, recurrió a la Defensoría del Pueblo, aunque por su estado físico tras el accidente, no pudo firmar la nota de queja, aseveró, y hasta la fecha tampoco ha hecho la denuncia en la justicia ni en la empresa concesionaria, por la dificultad de movilidad que le causó la caída.
No obstante, la mujer insistió en que debe hablarse del tema ya que es frecuente que los choferes no acercan los colectivos al cordón de la vereda. A esto se suma que en la mayor parte de Oberá ni siquiera hay veredas, por lo que la gente debe bajar directamente sobre la calle que en muchos casos son de tierra, barro, piedras, pozos, etc, y dada la altura de los coches, esto se vuelve peligroso para muchos usuarios, sobre todo personas mayores. Según se supo, debido a los profundos y excesivos badenes que hay en toda la ciudad, los colectivos nuevos (más largos que los del concesionario anterior), tienen la suspensión más elevada a fin de que tanto la trompa como la cola no toquen al pasar un badén.
Aunque son unidades nuevas, su diseño es arcáico con motores adelante y pisos altos. En grandes y modernas ciudades ya no circulan colectivos con piso alto (tres escalones), si no que se utilizan piso bajo y super bajo. Este es caso de la Capital Federal, pero como en Oberá dada la topografía de subidas y bajadas, se han hecho badenes en casi todas las esquinas y la mayoría demasiado profundos; las unidades del transporte público son de piso alto y con suspensión más elevada, es decir, más complicados para subir y bajar.
La solución obvia es empezar por exigir a que los choferes arrimen los colectivos a la vereda, como corresponde. Donde no hay veredas, hacerlas, donde hay árboles grandes que tocan las unidades, podarlos. Los lugares destinados a paradas de colectivo deben ser adecuados y pavimentados. Y respecto a los badenes, levantarlos como ya se hizo en varios sectores colocándose tubos, canaletas y/o alcantarillas debajo para el drenaje del agua, para luego poder ir migrando hacia unidades de colectivos con pisos bajos, semi bajos o al menos no tan altos. Además, se debe mencionar que los badenes aceleran el desgaste de los elásticos y la suspensión, lo que significa un deterioro para la unidad y por ende para la calidad del servicio.
