Los ancianos finalmente pudieron volver su chacra en Ameghino tras dos años y medio. La causa presentada en el Juzgado Civil 1 para reucuperar la posesión de la vivienda finalmente tuvo una resolución favorable.
Se trata de la situación vivida por Eduardo y Enriqueta Zuberbhuler, suegros de la concejal renovadora Noemí Sheracki que se apropió de la vivienda familiar de ellos y hasta los denunció por “violencia” para alejarlos con medidas de prohibición de acercamiento.
En ese sentido, el abogado de la familia Zuberbhuler, Silvio Contreras, manifestó que «fueron dos años y medio de lucha y hay que reconocer la razonabilidad del fallo que dictó el doctor Moreira, y no fue solo esta causa. El resultado del día de hoy de devolverle la casa a estos pioneros hacen sentir muy bien», enfatizó el letrado.
El caso
La historia de la concejal y Carlos “Cali” Zuberbhuler, el hijo de la pareja de octogenarios comenzó hace 5 años, cuando Sheraki se muda a un galpón familiar de los Zuberbhuler, quienes adaptaron el mismo atrás de la vivienda que habían construido para pasar sus últimos años de vida.
En ese lugar, Sheraki comenzó a hostigar a su pareja para que de alguna forma u otra “obligue” a los ancianos a abandonar esa propiedad y que ellos puedan “disfrutar de su amor” en un lugar más acogible, a lo que, ante la insistencia, los mismos deciden dejar momentáneamente en ese domicilio a su hijo y su flamante pareja.
Luego de esto, comenzaron los rumores de infidelidad de parte de la concejal hasta que, en una ocasión, “Cali” encontró a la que era su pareja con otro hombre en su propia casa, según publicó el portal Alem.News.
Tras este hecho, Sheraki interpuso una medida cautelar ante la justicia para prohibir el acercamiento de «Cali», que comenzó a cumplirse casi de inmediato, y pocos días después, también los ancianos fueron notificados por un supuesto hecho de violencia.
Sheraki había logrado que la justicia y debido a sus influencias en el gobierno, le otorgue potestad total de la vivienda familiar de los octogenarios, incluso impidiendo en su momento que puedan acercarse a las pocas plantaciones que poseen en el lugar y de la cual viven.
Además, los dos testigos presentados por la concejal en la denuncia por supuestos hechos de violencia por parte de los ancianos a ella, tendrían vínculos amorosos con la denunciante. En la pequeña localidad comenzaron a circular diversas fotos de ella con el contador familiar y un médico. Ambos habían testificado a favor de ella, y en el caso del contador, podría considerarse asociación ilícita o cómplice de una estafa.
Sheraki y Zuberbhuler tienen un hijo en común, y éste ofreció a la concejal otra cosa para vivir con el menor, pero ella se niega a irse de la casa de los ancianos.
