Por: Ing. Eduardo Serra
Pte. Comité U.C.R Oberá
– La fiesta se acabó y no hay quien la pague.
– Es el fracaso del proyecto nacional.
– En nuestro caso es un fracaso además, el proyecto provincial y municipal.
– Es un País en caída libre.
– Es un País sin futuro.
– ¿Será la hora de la verdad?
¿Hay algunos signos que indican, por lo menos una búsqueda de la verdad?
El fracaso de toda una generación de políticos, se manifiesta no solo en el fracaso de su gestión, sino también en el rechazo de la gente.
Son pocos los que se atreven a mostrarse en público y no son rechazados, hay muchos representantes del pueblo, elegidos por el voto popular, que deben reunirse en las sombras por miedo a los escraches y encono de los ciudadanos.
Por supuesto que no todos son igualmente culpables, muchos cosechan frutos buenos, porque durante su corta o larga gestión hicieron bien las cosas, porque sirvieron desde la política aún con errores, pero no se sirvieron de ella.
Pero me pregunto:
¿No es demasiado simple e injusto echarles solamente la culpa a los políticos?
¿No hay acaso falencias que involucran a otros sectores de la sociedad argentina?
– Pensemos en los representantes de la justicia.
– Pensemos en los empresarios.
– Pensemos en los sindicalistas.
– Pensemos en los educadores.
– Pensemos en la viveza criolla y el ventajero.
– Pensemos en el empleado público con grandes tiempos de licencia por enfermedades mentirosas.
– Pensemos también en aquellos que decimos ser cristianos, si no tenemos una cuota de responsabilidad en este desbarranque de nuestro país, porque decimos una cosa y hacemos lo opuesto
Sería parte de la verdad decir que necesitamos un urgente cambio de mentalidad para salir de esta crisis permanente, de este volver a empezar continuamente y terminar siempre en un resultado desastroso.
Sería hora de dejar de decir ¿YO? Yo argentino, para empezar a decir ¿YO? Yo ciudadano, yo me comprometo, yo participo, yo NO QUIERO dejar en manos de corruptos e inoperantes el futuro de mi descendencia.
No podemos ser grandes sin esfuerzos y sin tener que demostrarlo.
¿Esta hora del fracaso, la podremos cambiar por la hora de la verdad?
Es necesario una esperanza.
¿Podremos asumirla y ayudar a aquellos que la perdieron totalmente porque se cayeron del sistema?
Ninguno de nosotros tiene la varita mágica, NOS NECESITAMOS COMO SOCIEDAD.
La esperanza es mirar al futuro y ese futuro está sujeto a la discusión y el disenso, que sin dudas se logra con el compromiso del ciudadano.
