En el Frente de Todos conviven dos velocidades: la del Gobierno de Alberto Fernández, enfocado en superar el día a día; y la de Cristina Kirchner, con la mirada puesta en las elecciones.
Un día antes de instalar la posibilidad de que Cristina Kirchner sea candidata presidencial, Andrés “Cuervo” Larroque mantuvo una larga charla con referentes de agrupaciones K de la provincia de Buenos Aires. En esa mesa, analizaron el escenario electoral y varios de ellos concluyeron que no había mejor opción que el operativo clamor para que se postule “la jefa”.
Este fin de semana está previsto que se realicen pegatinas en el segundo y tercer cordón del conurbano con una leyenda sugerente: “Cristina es esperanza”. Esa frase contiene el espíritu de lo que plantea la vice en conversaciones privadas: no sólo hay que quedarse en la crítica, sino que hay que “vender futuro”, sembrar la expectativa de que todo puede mejorar.
El silencio de Cristina Kirchner sobre su 2023
En el universo K no todos opinan que ella deba encabezar la lista. “No tiene sentido jugar nuestra mejor carta en una elección que se va a perder”, sostuvo un dirigente bonaerense. Fiel a sus estilo de “secreto” y “sorpresa”, la Vicepresidenta no anticipa sus movimientos y no se ha pronunciado sobre qué rol quiere tener en la próxima contienda. En el peronismo descuentan que va a querer ir en la boleta, pero como senadora por la provincia.
Larroque es uno de los mejores exponentes del pensamiento de Cristina Kirchner. Se repite un modus operandi: a cada discurso de ella, le siguen declaraciones del ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense y secretario general de La Cámpora amplificando sus conceptos. Su voz llena el espacio que dejó vacío Máximo Kirchner, que desde que abandonó la jefatura del bloque del Frente de Todos en Diputados se replegó de la escena pública.
