Denuncian trabajo en negro en el Obispado de Oberá

Una mujer que trabajó más de 30 años en la parroquia San Antonio realizando tareas de limpieza, denuncia explotación y empleo en negro. 

Hasta el inicio de la pandemia, la mujer trabajaba como monotributista para la iglesia, pero fue entonces que le pidieron darse de baja y seguir trabajando en la informalidad, cobrando menos de lo que venía percibiendo. 

«Cuando comenzó la pandemia, le dijeron que ellos no tenían fondos, que ella se de baja del monotrinuto y les firme un papel de que trabaja como voluntaria… de esa manera se ahorraron el monotributo y encima le pagaban menos. La pandemia ya terminó pero sigue cobrando menos que antes», relató un familiar de la empleada.  

«Seguido a eso le dieron de baja en afíp y rentas y le tienen trabajando en negro. Le pagan por debajo de la mesa un sueldo, con el consentimiento de la comisión del obispado y del obispo mismo», agregó. 

«¿Dónde queda el trabajo formalizado, dónde queda el ejemplo que da la iglesia?, se preguntó, concluyendo que «ellos mismos están esclavizando a un empleado. Desde la iglesia se hablan muchas cosas pero se hace todo lo contrario», sentenció.