Jubilado que no tenía para comer y ganó 18 millones: Detalles por los que andamos

El jubilado de Garupá que el 29 de enero se hizo acreedor de 18.379.738 pesos después de confeccionar un cupón de la Quiniela Poceada Misionera en la Agencia N° 398, de Garupá, acertar los ocho números y llevarse el pozo acumulado, hablo sobre sus sensaciones.

OPINION
Detalles por los que andamos.
por Walter Bravo


Mientras empezaba a ultimar detalles de producción artística y periodísta para el ciclo 2022 de Observador Urbano, esta tarde un amigo me envía por wapp un hecho noticiable donde se evidencia que a la política de gobierno poco le importa actualizar en dólares, mientras pregona en pesos argentinos, sometiendo con su diseño económico el bienestar y dignidad de trabajadores y jubilados. Y ocurre aquí, en la tierra del «Start up», en la tierra de la Filial Misiones del Bayern Münich entre otras linduras prolijamente ordenadas. Terruño del Gobernador Estratega que tanto le gustó al enigmático Dr. Manzur en su última visita a la provincia del papá de Ramirito: Un Jubilado de Garupá ganó poco más de 4 millones de pesos y no tenía ni para comer. Ahora seguramente pagará, además del impuesto a la riqueza, el descuento a la timba que te practica el IPLyC.

El informe provisto por el portal posadeño, rápidamente entrevistó al «felíz beneficiario». Así lo adjetivó como para trasladar al común del gentío, que está bueno timbear con el Estado, pero NO. Se es beneficiario de un programa, de un plan, de un proyecto, de un sistema previsional… pero nunca se es beneficiario de la timba, del azar. El portal no da cuenta de la historia de ese Jubilado, de qué caja previsional -si nacional o provincial o, como es común confundir por estos lares, si es un pensionado del de «las graciables», etc, o en qué situación se encuentra la barriada donde mora y el contexto de vida que lo envuelve como para tener una idea de lo que le significa esa jugada salvadora.
En realidad, nada para festejar más que el alivio de esta persona que con desesperación acude a San Cono para salir de pobre, o llegar a fin de mes. ¿Un jubilado de la mínima?, ¿propietario o inquilino?, ¿sostén de familia o un aportante más?. El informe consigna que fue su esposa la que le facilitó el monto para la «jugada». En fin.
Mi amigo me cedió el disparador y la reflexión salió disparada para el lado del diseño de políticas que romantizan a la pobreza, que la situación del afortunado jubilado cambió, esperando que se sostenga en el tiempo. Que si tuvo fortuna no fue por el mentado modelo de inclusión con concentración que tanto le gusta al afrancesado guau-curarista. Que la timba, si bien es la mal llamada esperanza del pobre, no sea -hipócritas- la esperanza del jubilado.
“Ese día no teníamos para comer con mi señora”, dijo el feliz beneficiario, a quien un familiar prestó dinero para que pudiera adquirir algunos alimentos. “Compré un kilogramo de aguja, dos papas y galletas, y me fui a casa a cocinar. Entregué el vuelto a mi mujer y lamenté no haber jugado a la Poceada, porque el día anterior tampoco me alcanzó la plata para hacer una boleta”.
Minucias de nuestra realidad…