Nuevo dogma R

Como ya nos tiene acostumbrados, la usina de ideas del conductor de la renovación, no descansa. Su nueva invención, recientemente acuñada, es el NEOREVISIONISMO, sí así todo junto. Es obvio que el término ya existe hace mucho tiempo, pero bien escrito. Forma parte de las “nuevas” ideas R, la mayor parte de los ellas absolutamente perimidas y pasadas de moda, pero que la obsecuencia repite como dogma de fe. Es que no importa si estos conceptos dogmáticos funcionan o no, lo que importa es que operan como justificativo comunicacional de alineamientos y acciones de supervivencia económica y política.
Alguno de los diferentes dogmas utilizados por el conductor de la Renovación en las últimas dos décadas, fueron: la “transversalidad” (concepto que justificaba la panquequeada de los dirigentes que antes habían sido radicales o peronistas), el “vivir con lo nuestro” (concepto perimido, esbozado por Aldo Ferrer a inicios de los 80, que justifica la voracidad fiscal de la provincia), el “misionerismo” (concepto totalitario que pretende unificar la identidad política individual con el gentilicio), la “sociedad del conocimiento” (concepto actual, que pretende ocultar detrás de sí la pésima administración que hacen de la educación pública), el “cambio climático” (también es un concepto en boga, pero utilizado aquí como dogma de una sociedad contemplativa sin desarrollo productivo), y así podríamos seguir por mucho tiempo (quedando atrás los biocombustibles y la jatropha, el Agua de las Misiones, la Biofábrica, Marandú Comunicaciones, Misiopharma, Escuela de robótica, Silicon Misiones, etc., etc., etc.). El último grito de la moda en materia de dogmas renovadores, es ahora, el “neorevisionismo”. Recién salido del horno. Qué tal?
La Renovación en la realidad es absolutamente pragmática, va para el lado que soplan los vientos. Así tenemos que fue kirchnerista a ultranza los primeros 12 años de gobierno K, luego fue macrista o cambiemita, hasta que vieron truncas las posibilidades de repetir de Macri. En la exégesis del pragmatismo, en las elecciones nacionales de 2019, acuñaron las frases “elección inteligente” y “corta con corta”. Esto también, pragmáticamente direccionado, hacia la boleta corta de la renovación con la boleta de Fernández-Fernández sin diputados nacionales.
Desde ahí el gobierno renovador viene alineado con el oficialismo nacional con éxito difuso. Hasta ahora los representantes renovadores en el Congreso nacional han sido obsecuentes con las posturas y decisiones del gobierno de los Fernández. La retribución por ello viene siendo magra. Entre otras cosas, el propio Fernández vetó del presupuesto nacional 2021 las zonas aduaneras especiales. Al mismo tiempo el intenso pragmatismo renovador empezó a cosechar el castigo de las urnas. Los misioneros empezaron a percibir que los “dogmas” renovadores, no son sino un conjunto de justificativos ocasionales para hacer negocios o para acomodarse con el poder de turno. El cuentito de “queremos ser tu voz en la nación” no funcionó. La manipulación mediática ejercida a mansalva, empezó a ser alcanzada por la teoría de los rendimientos decrecientes: a más publicidad, peores resultados electorales.
Los genuinos intereses de los misioneros están muy lejos de todo eso. Y así la gente lo hizo sentir el pasado 14 de noviembre.

 

Por Alfredo Schiavoni, diputado nacional de Juntos por el Cambio