Piden refuncionalizar el ACA sin demoler el edificio histórico: «es una de las sedes mas íntegras a nivel país», dijo Forni

Se realizó este jueves, en el hotel Azul de Oberá, una reunión donde representantes del Automóvil Club Argentino brindaron detalles sobre la nueva obra que plantea la demolición del tradicional edificio de la estación de servicios ubicada en avenida Sarmiento y San Luis que fuera declarado lugar histórico.

El mismo cumplió 80 años y para una ciudad con 93 años, es parte del paisaje histórico de la comunidad, un patrimonio que debería conservarse, adaptándose a los nuevos tiempos y normas de seguridad, pero manteniendo la esencia. Sin embargo, desde Buenos Aires, el ACA se muestra inflexible a hacerlo, y plantean reemplazarlo por una construcción moderna vidriada que albergará una cafetería. La nueva obra se encuentra en etapa de estudio de impacto ambiental y podría llevarse a cabo dentro un año. 

 

Al respecto, el arquitecto local Alejandro Forni que estuvo presente en la reunión, manifestó que «hoy asistimos a la presentación del proyecto de «remodelación» de la Unidad Servicial Nº 82 del ACA. Reunión llevada adelante por los responsables del proyecto y de la evaluación de impacto ambiental y social para manifestar nuestra preocupación por el tratamiento que se le va a dar al edificio actual».


Añadió que «si bien la Junta de estudios históricos hace tiempo viene identificando sitios importantes para la historia de Oberá declarándolos como «Lugares Históricos» y aunque la mayoría de las veces estos lugares hacen referencias a edificios, no hay en la ciudad declaratorias de construcciones como Patrimonio Arquitectónico. Como antecedentes se puede nombrar al movimiento que se hizo desde las instituciones como el Colegio de Arquitectos, el Concejo de Ingenieros y Técnicos entre otros, para preservar el edificio de la Comisaría Primera de la Ciudad, obra del arquitecto Alejandro Bustillo, de trascendencia Nacional. A partir de allí se crea dentro del Colegio la Comisión de Patrimonio Zona Centro».

«Entendemos a la conservación del patrimonio desde un punto de vista activo, donde los edificios emblemáticos se intervienen, se refuncionalizan y se les da una segunda vida, siempre preservando las características propias que hacen a la construcción de una imagen identitaria de las ciudades. Esta construcción de identidad se realiza de manera colectiva, teniendo en cuenta a todos los sectores ya que cuando hablamos de cuestiones urbanas el derecho colectivo es el que prima», explicó Forni.


«La preocupación con las acciones que pretenden realizar desde casa central del ACA es que se presenta un proyecto de «remodelación» de la Unidad Servicial de Oberá por cuestiones de capacidad y de modernización en el expendio de combustible. El punto es que dicha remodelación esconde en realidad una demolición total del emblemático edificio proyectado por el reconocido Ingeniero Antonio Vilar (1944-1966), esta edificación constituye un ejemplo significativo de la arquitectura moderna Argentina (como la ya demolida comisaria de Santo Pipó proyectada como una Unidad Sanitaria por el Arq. Clorindo Testa)», agregó.


«Cuando fuera presentado el proyecto (hace dos años) las principales instituciones de la Ciudad de Oberá (Facultad de Arte y Diseño, Facultad de Ingeniería, Concejo de Ingenieros y Técnicos, Colegio de Arquitectos, Junta de Estudios Históricos, entre otros) solicitamos al Concejo Deliberante la necesidad de la adhesión a la Ley de Patrimonio de la Provincia de Misiones y el reconocimiento del valor patrimonial de la sede del ACA, consiguiendo la adhesión de instituciones a nivel Provincial y Nacional, donde además nos enteramos de que el edificio que tenemos en Oberá es una de las sedes mas íntegras a nivel país. Pedido que no obtuvo respuesta hasta el momento», señaló el arquitecto.


«Son estas instituciones del medio las que ven con preocupación una posible perdida de uno de los edificios más emblemáticos de la Ciudad.
Dentro del predio donde se emplaza, la obra en cuestión ocupa 1/4 del total del lote, es decir, quedan 3/4 partes libres para desarrollar el programa arquitectónico, reservando la parte patrimonial para actividades que no estén relacionadas con el expendio de combustible, ya que somos conscientes de que estos espacios deban adecuarse a las actuales características de los vehículos y los estándares de seguridad», concluyó Forni.