Cada semana, el orden del día del Concejo Deliberante que sesiona los martes, se muestra con menos actividad.
En las últimas dos semanas, el concejal renovador Marcelo Sedoff no presentó nada de nada y su último proyecto aprobado fue establecer mano única la calle Chaco en todo su recorrido; mientras que el PRO, Horacio Loreiro y Mara Frontini se ocuparon de pedir banderas para la rotonda frente al Parque de las Naciones, además de que el poder ejecutivo arregle un badén en la calle Joerg.
El oficialismo, por su parte, tampoco se luce con sus iniciativas. Lo último fue un proyecto de declaración de Interés Público, Ecológico, Educativo Municipal las actividades a desarrollar por la CAMEM y la Municipalidad de Oberá en Instituciones Educativas de la ciudad, y la instalación de puestos gastronómicos en espacios públicos.
Cada edil cuenta con entre uno y dos secretarios/asesores cada uno, cuyos sueldos rondan los 40 mil pesos más prestaciones para elaborar proyectos tales como un obelisco en el Km 0, pedidos para mover o colocar lomos de burro, cambiar el sentido de las calles, declaraciones de interés, etc, además de autorizar aumentos en la tarifa de transporte público y de impuestos cada año.
Cualquier vecino o presidente de comisión barrial elabora pedidos de este tipo o incluso proyectos mejores, necesarios para mejorar la vida de la comunidad, y no por ello cobran sueldos ni tienen secretarios o asesores a su cargo.
Este año el Concejo Deliberante dispone de un presupuesto de 35,7 millones de pesos para sus sueldos y gastos de funcionamiento. Esto quiere decir que cada uno de los 9 ediles le cuesta a los contribuyentes casi 4 millones de pesos por año entre salarios y gastos varios.
A este mal gasto de recursos públicos de los contribuyentes, se agrega la Defensoría del Pueblo, cuyo desempeño y utilidad es bastante cuestionado, como así también ciertas áreas del municipio como la Dirección de Culto (?), siendo que el Estado es Laico y no debería destinar recursos en nada relacionado a religiones.
Entre ambas entidades, se tragan el equivalente al pavimentado de una avenida completa, es decir, a los obereños mantenerlos le cuesta 4 avenidas en un mandato. Según pudo averiguar este medio, a precio del año pasado, el costo por metro cuadrado de asfalto rondaba 3.700 pesos aproximadamente, por lo que 15 cuadras tienen un costo de 40 millones de pesos.
El pavimentado de la avenida Berrondo desde Inmigrantes hasta la rotonda de Londín en la ruta 5 (una circunvalación) fue anunciado por el intendente Carlos Fernández hace 3 años. Su costo alcanzaría entonces los 45 millones de pesos dado que se debe construir un puente de importantes dimensiones y altura sobre el Mbotaby. Con el costo del poder deliberativo obereño que poco viene sirviendo, se podría haber hecho cada año una obra como esa y mejorarle la calidad de vida a los vecinos y conductores que para eso pagan muchos impuestos nacionales, provinciales y también municipales.
foto de la calle intransitable gentileza NetOberá
