La suba lleva “un mínimo de oxígeno” a las distribuidoras que tenían los valores de la tarifa congelados desde 2019, mientras que sus costos salariales, de materiales y de combustible se duplicó por la inflación y la devaluación del peso frente al dólar.
El valor de la electricidad viene dispuesto por la Nación, que fija el valor y el costo del traslado, mientras que la Provincia fija el VAD, que es el porcentaje que se agrega sobre el valor del servicio para cubrir gastos de mantenimiento, inversión y salarios de las entidades que se encargan de su funcionamiento.
La suba se definió después de constatar una situación de crisis casi terminal de parte de la empresa provincial y las cooperativas eléctricas, que apenas están alcanzando a pagar los sueldos y cubrir el mantenimiento. Sin contar que están todas endeudadas, deficitarias y sin previsión de pagos si no hay cambios en el esquema actual.
