Desde el Gobierno nacional anunciaron que, después del Ingreso Familiar de Emergencia, se pagará una Renta Básica Universal, o Ingreso Universal por un monto de casi 17 mil pesos a, en principio, 3 millones de personas. Aunque también, el IFE, originalmente fue pensado para esa cantidad de beneficiarios pero se multiplicó por tres. Algunos lo cobran y destinan a comprar un celular, una moto o un televisor.
Este mismo programa fue propuesto en Suiza, en 2016, pero por plebiscito, la sociedad los rechazó anticipado que incrementaría los costos para el erario público y deberían costearlo con más impuestos. También lo puso en práctica Finlandia, pero en forma temporal y no será renovado por considerase que no cumplió los objetivos.
La RBU se entregaría cuando deje de entregarse el IFE, es decir, es un salario sucesor al bono de 10.000 pesos que entrega la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES). En ese sentido, y aunque resta confirmación oficial, el monto del Ingreso Universal será mayor al del IFE y abarcará un universo más pequeño de personas: rondará los $16.875 (lo que equivale a un salario mínimo, vital y móvil) y se pagará a aquellas personas consideradas en «situación de alta vulnerabilidad» (estiman que serán alrededor de cuatro millones de personas).
Por el momento, se sabe que la Renta Básica Universal será para todas las personas que no alcancen con sus ingresos el salario mínimo vital y móvil, es decir, el dinero necesario para cubrir sus necesidades elementales.
La principal diferencia con el IFE es que la RBU será solamente para personas desempleadas (el Ingreso Familiar de Emergencia comprendía, además, a trabajadores y trabajadoras informales y monotributistas de las categorías más bajas).
Una similitud con el IFE es que las y los titulares de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y Asignación Universal por Embarazo (AUE) estarán incluidos dentro de la renta.
En el Mundo
La emergencia generada por la pandemia del Covid-19, así como el aislamiento implementado para combatirla, están llevando a las economías del mundo al límite. Los expertos de los países afectados se preguntan cuáles serán las medidas más efectivas para garantizar el mínimo vital de la población en medio de una crisis que tiene mucho de las anteriores, pero no es igual a ninguna.
La búsqueda de respuestas y medidas que realmente ayuden a la población ha propiciado el debate en torno a la Renta Básica Universal (UBI, por sus siglas en inglés). Se trata una ayuda directa, en efectivo, que proporciona el Estado a los ciudadanos, sin requisitos y sin una finalidad específica.
La renta básica se ha implementado en otros lugares de Estados Unidos (como California), Brasil, Irán, Alemania, Canadá, Países Bajos, Namibia, India y China. Ninguno de los experimentos ha probado que la medida tenga algún efecto significativo, ya sea negativo o positivo, en la búsqueda de empleo.
La idea de que todas las personas reciban una suma mensual de dinero sin que el receptor haya trabajado para conseguirlo, genera rechazo.
Para Gayle Allard, profesora de Economía del IE Business School en Madrid, España, la UBI no es una medida inteligente. Además de considerarla “carísima”, otro de los problemas es que desvincula el ingreso del trabajo y del esfuerzo. “Esto podría tener un efecto muy negativo sobre la productividad y la generación de renta a medio y largo plazo. Si mucha gente decide no trabajar porque tienen una renta básica, la carga de financiar la UBI se repartiría entre cada vez menos gente. Los déficits podrían ser incluso más imparables que ahora, y la deuda más difícil de financiar”, señaló Allard en entrevista con el diario francés France24.
Claudio Loser, fundador de Centennial Group y exdirector del Departamento para el Hemisferio Occidental del FMI, también considera que una renta básica, si bien puede parecer atractiva, tendría un alto impacto fiscal. En entrevista con este medio afirmó que los planes de apoyo se pueden hacer, “pero para que funcionen tienen que estar focalizados en las personas de menores recursos”. Además, aseguró que estos ingresos deben estar condicionados, que no se puedan destinar para cualquier cosa ni se entreguen en todos los casos.
En Finlandia
En Finlandia se llevó a cabo un experimento en el que a 2.000 personas desempleadas se les entregaban 560 euros mensuales durante dos años. Si bien el proyecto no tuvo incidencia en la búsqueda de empleo –no hubo variaciones importantes en ese aspecto– sí impactó positivamente áreas relacionadas con el bienestar como la salud, el estrés y la habilidad para concentrarse. El gobierno decidió no extender el programa debido a su alto costo y a que no cumplió con el objetivo propuesto.
En España
El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, sacó adelante en el Parlamento el primer ingreso mínimo vital a nivel nacional, con el que pretende llegar a 850.000 hogares -unas 2,4 millones de personas- que se encuentran en situación de pobreza, y que pretende ser un «escudo social» frente a la crisis del coronavirus.
El decreto estrella del Ejecutivo español fue aprobado en el Congreso de los Diputados -que lo tramitará en forma de ley- sin ningún voto en contra y con la sola abstención de los ultraderechistas de Vox, una gran victoria para el presidente y el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, uno de los artífices del proyecto.
«Las sociedades más igualitarias y que protegen mejor los derechos sociales son más seguras», argumentó Iglesias, al defender el proyecto en el Parlamento, donde remarcó que «no hay libertad si no se llega a fin de mes».
El ingreso mínimo vital de España oscilará entre 462 y 1.015 euros al mes, dependiendo de la composición del hogar. Un 30% de los beneficiarios son menores, según estima el gobierno.
De acuerdo con el gobierno español, esta ayuda «supondrá la práctica erradicación de la pobreza extrema, que actualmente afecta a 600.000 hogares y 1,6 millones de personas» que viven con entre 245 y 362 euros al mes.
Pueden pedir esta ayuda hogares de cualquier tamaño, también unipersonales, para personas entre 23 y 65 años y que lleve al menos tres años constituido el hogar. Cuando es una pareja, el hogar debe estar formado desde hace un año.
