Cierra el tradicional Hotel Cabañas del Parque por deudas que superan los 3,5 millones de pesos: «es inviable»

OBERÁ. El tradicional hotel local que abrió sus puertas en 1994 también será víctima de la pandemia. Se trata del tercer establecimiento del rubro que baja las persianas en la capital del monte, ya que hace un mes dieron de baja El Edén y Monte Aventura.

Nicolás Ostrorog, uno de los propietarios confirmó el cierre a fin de este mes, a causa de las deudas acumuladas durante los meses de la pandemia, que superan los 3,5 millones de pesos e hizo insostenible la empresa. Además precisó que la habilitación del turismo interno no es suficiente para sostener una estructura como esa.

«Cuando tomé el hotel hace casi 2 años, tuve que hacer una fuerte inversión, donde el Estado me dio un crédito de 800 mil pesos, después saqué otro en el banco Nación y la cosa marchaba, en noviembre, diciembre y enero el hotel dio superávit, iba a pagar la primer cuota al Estado en marzo y con buena predisposición me llamaron diciendo que presentara una nota para diferir las cuotas, lo mismo el banco», contó a La Radio agregando que «es como que hay una buena disposición, pero hoy para que yo pueda volver a sacar otro crédito y pagar todo lo pendiente, no me dan los papeles, supera la buena intención». 

El otro tema es que las proyecciones del turismo realmente son muy poco promisorios y es una aventura económica y financiera poner en marcha este tipo de comercios porque es muy distinto a otro, este es un centro de contagio, donde viene gente de afuera y se va, va cambiando», analizó.   

Ostrorog indicó que «si no sale un crédito o subsidios, de tantos que se anuncian, pero que se concreten, porque del anuncio a que se concrete hay un abismo. Piden cuestiones que no son sencillas de cumplimentar, por más buena predisposición, no puedo asumir la responsabilidad, sería irresponsable” explicó también en declaraciones al portal Meridiano55.

“Cuando tomé el Hotel de las 48 habitaciones, solo 14 estaban en orden. Llegué a tener 41 en condiciones, con todo lo necesario para el servicio. Pero poner en marcha este monstruo lleva un recurso sustancial. Yo estoy totalmente de acuerdo en los protocolos, pero son impracticables. No puedo habilitar por partes, además en un marco de incertidumbre. No me sirve que trabaje un porcentaje de los empleados, con un cupo de ocupación, por debajo de la mitad de la capacidad, es imposible. El costo del protocolo, cumplirlo, hacen inviable el negocio. Mucho esfuerzo, bajar precios en la carta, alojamiento y poca ocupación, hacen un combo muy complicado. Abrir sería una aventura financiera, ni abriendo en su mínima expresión, hice todo tipo de proyección y no cierran los números. Sería irresponsable seguir acrecentando deudas”, finalizó.