8 años en construcción: «En Argentina no tenemos la capacidad de armar un hospital en 10 días»

OBERÁ. Fueron palabras del intendente Carlos Fernández durante la conferencia de prensa brindada este martes. En la misma dio detalles de las nuevas medidas en pos de cuidar a la población y evitar la propagación del coronavirus. 

Las declaraciones del jefe comunal fueron en referencia a la infraestructura clínica y hospitalaria de la segunda ciudad de la provincia, que no solo atiende a la población local compuesta por unos 80 mil habitantes, sino además a toda la región central de Misiones, abarcando unas 400 mil personas que llegan desde unas 32 localidades para atenderse tanto en el sector público como el privado.

En ese sentido, el alcalde local precisó que la cantidad de camas de terapia intensiva con respiradores en la ciudad llegan a 28 disponibles. Según un relevamiento hecho por este medio, hay 6 en la clínica Integral, 8 en el Instituto Nercolini y las restantes en el Samic: 6 en la guardia vieja, 3 en la sala de emergencias del edificio nuevo y 14 también en el sector inaugurado el año pasado, pero que aún no ha sido utilizado. Clínica Derna también contaba con terapia pero ya no está operativa.

“No nos obliguen a tener que elegir qué personas van a entrar a respirador”, expresó Fernández en referencia al Coronavirus que causa dificultades respiratorias por la acumulación de agua en los pulmones y en países como Italia y España, se han visto desbordados en cuanto a la cantidad de pacientes con necesidad de utilizar asistencia respiratoria motora. 

Fernández fue tajante al advertir que, de generarse un brote del virus en Oberá (o la Zona Centro), no habrán respiradores suficientes, y se tendrá que elegir a qué pacientes salvar, porque tampoco habrá posibilidades de derivar a Posadas.   

Insistió respecto a la cantidad de pulmotores que “nos van a obligar a decidir que aquel que tiene más de 80 años, se quede en su casa, y a medida que vaya creciendo el contagio, vamos  a ir bajando las edades, y a lo mejor tenemos que decidir, aquel que tiene 60 años, no tiene oportunidad más de entrar a un respirador porque no hay capacidad operativa, y en eso capaz sea exagerado y quizá la gente me rete, y hasta el gobernador se enoje con lo que estoy diciendo, pero si hoy no somos conscientes de transmitirles a la ciudadanía de Oberá en el ámbito privado y público tenemos 28 respiradores”, indicó, asegurando que alcanza en la actualidad, “pero si  tenemos un brote pandémico, no nos va a alcanzar”. 

Anticipó que entrarán, probablemente, más respiradores “a la parte privada porque el gobierno nos ayuda”, aseveró, mencionando que habrá créditos para la adquisición de estos equipos por parte de sanatorios. Además estarían llegando, seis más al Samic. “Podemos duplicar la cantidad de respiradores, pero tenemos otro problema, la mano de obra para atender a esa cantidad de pacientes, hoy en Argentina no tenemos la capacidad de armar un hospital en 10 días para mil pacientes”, dijo.

La mención del intendente fue en alusión al hospital construido en poco más de una semana, en la ciudad china de Wuhan, cuyo objetivo era aliviar a los establecimientos sobrecargados con casos de coronavirus. Esta estructura de 1.000 camas fue levantada por unos 4.000 obreros y un ejército de excavadoras.

Bajo control militar, este edificio llamado «Huoshenshan» fue levantado para atender a los pacientes de la metrópolis que cuenta con 11 millones de habitantes. El centro médico posee 34.000 metros cuadrados. Después de allanar el terreno, hundir los cimientos de hormigón y conectar el sitio con agua y electricidad, instalaron con materiales prefabricados más de 400 habitaciones, equipadas con aparatos médicos y baños. El sitio está conectado a la 5G para tener telecomunicaciones ultrarrápidas y realizar diagnósticos de vídeo a distancia por expertos que puedan guiar al personal in situ.

«Huoshenshan» significa «montaña del Dios del Fuego», un personaje de la mitología taoísta que supuestamente evacúa los virus que golpean el cuerpo gracias al calor que desprende.

 

En Oberá, el gobierno renovador comenzó la construcción del nuevo edificio del Samic en 2012. Tuvo su primer corte de cinta en 2015, durante el fin de mandato del entonces gobernador Maurice Closs. Pero no entró en funcionamiento la primera etapa hasta el 2017 (año electoral), durante la gestión de Hugo Passlacqua, cuando se puso en funcionamiento la sala de diagnóstico por imagen y emergencias. Más tarde, en 2019 (año electoral), volvió a inaugurarse, ésta vez la segunda etapa, compuesta por terapia y quirófanos, aunque estos dos últimos aún no están operativos.  

La obra que ya lleva 8 años, comenzó con un presupuesto de 140 millones de pesos que luego fue ampliado a 400 millones en 2016 y no se informó los montos gastados posteriormente. Una que vez terminado el nuevo Samic, tendrá 24 mil metros cuadrados, es decir 11 mil metros cuadrados menos que Huoshenshan, edificado en 10 días.

 

Según fuentes del hospital Samic, hoy martes hay 12 camas con respiradores ocupados, la última a raíz de un accidente ocurrido en las últimas horas.