Desde hace más de un mes los vecinos de Oberá estamos atravesando una situación crítica en lo que a la salud pública se refiere. Cientos, o tal vez miles de ciudadanos han sufrido los síntomas de una enfermedad que en principio coincide con lo que vulgarmente llamamos Dengue. Como nunca antes cada uno de nosotros ha ido tomando conocimiento de familiares, vecinos y conocidos que han padecido la misteriosa enfermedad. Hablo de misterio puesto que los organismos de salud pública de la provincia, iniciando por el propio Ministro de Salud Alarcón, han puesto en duda que los cientos de casos detectados en clínicas particulares y los otros tantos atendidos el el hospital público sean dengue. Sus dichos llegaron a tanto al afirmar que los casos confirmados no llegaban a la veintena. Afirmación que llevo a los ciudadanos a auto convocarse para realizar una identificación y conteo de posibles enfermos a través de una página de Facebook.
En pocas horas los 15 casos del Ministro se contradecían con cientos de personas que dando datos específicos hablaban de otra realidad. Esta situación llevó al Intendente municipal a reconocer que los casos serían 800. Debemos darle la derecha y decir que fue el primer funcionario en comenzar a preocuparse por lo que está sucediendo. El propio presidente del concejo deliberante, actuaba diferente y afirmaba días antes que el 80 % de los casos detectados por clínicas particulares podrían tratarse de falsos positivos. Pero fue el accionar del Ministro de salud a mi entender el que demostró mayor irresponsabilidad, sus declaraciones en Oberá le hicieron el mayor daño posible a la campaña de prevención.
Si existe una enfermedad que se propaga abiertamente en la comunidad y no estamos seguros que sea Dengue, deberíamos estar trabajando denodadamente para identificarla, prevenirla y atender a los enfermos con algo más que pastillas para bajar la fiebre. Al afirmar que solo hay unos pocos casos de dengue confirmados, es transmitir a la sociedad un claro mensaje: No hay nada de que preocuparse. Esta actitud chocaría abiertamente con la obligación que su cargo le impone, y tal vez algún fiscal debiera investigar de oficio la posible existencia del delito de incumplimiento de los deberes de funcionario publico.No me atrevo a afirmar que mintió a sabiendas de lo que ocurre, pero podemos inferir que sus declaraciones fueron temerarias e imprudentes al máximo nivel.
Debería renunciar o el Gobernador debería solicitar que lo haga. Desde hace meses es de conocimiento en toda la región que este año podríamos afrontar un rebrote de la epidemia por cuestiones climáticas. Misiones no se preparó adecuadamente para esta crisis de salud, algunos municipios dieron la batalla con sus escasas herramientas, pero lejos estuvimos de tener un trabajo planificado y coordinado de prevención de toda la provincia. Días atrás el gobernador clamaba por fondos en Buenos Aires para atacar el problema, olvidándose que misiones recibe todos los meses las regalías de la represa Yacyreta, parte de las cuales se podrían haber destinado al estudio, prevención y combate serio de las enfermedades tropicales. Las personas en Oberá, que pasaron este verano por la traumática experiencia de sufrir dengue, (o la enfermedad que tiene síntomas similares y no sabemos que es) debieron recurrir a remedios caseros o de internet para recuperar su salud.
Las hojas de mamón mezcladas con miel y otros ingredientes que promociona un señor de origen oriental en YouTube, se volvió la única defensa que muchos encontraron ante la carencia de respuestas. Misiones como Brasil debería invertir y mucho en capacitar a sus médicos en las enfermedades que el cambio climático nos está acercando. Lejos de ser una cuña entre Brasil y Paraguay que detiene el Ingreso del dengue- como afirmó el gobernador días atrás, se asemeja más aún colador por donde todo puede pasar.
Por Silvio Contreras, Abogado. Matricula 2817 – ex gerente de Anses Oberá
