Niega haber vendido alcohol a una menor y asegura que Márquez Da Silva mandó a clausurale el bar: «Ni una vez trajo una notificación u ordenanza»

CAMPO RAMÓN. Durante el fin de semana se llevó a cabo la Fiesta de la Ecología en la plaza de Villa Bonita. Según informaron desde la Unidad Regional 2, un bar de la zona fue clausurado por vender bebidas a menores.

Sin embargo, su propietaria desmiente haberle vendido alcohol a menores de edad y asegura que fue el propio intendente José Márquez Da Silva, quien mandó a clausurarle el local bajo una causa «inventada».

«Estábamos vendiendo y un mayor acompañado de una menor compró la cerveza en vaso de litro, y le pasó a la menor el vaso para guardar su billetera, en eso llega un policía de comando, y le trae a la chica adentro, le dice que yo vendí a esa menor, y le pusieron que él fue testigo de que nosotros vendimos a un menor, siendo que el mayor asumió que él compró», explicó Yanina Daques a Infober.

 

Relató que «eran casi las 21 horas y llegó el tesorero de la municipalidad a pedir que cerremos. Mi marido le dice que todavía era temprano, que íbamos a cerrar a las 24 como corresponde, él (funcionario) le dice bueno, voy a decirle a Joselo, el intendente, que venga conmigo. Mi marido le dice que puede venir. La segunda vez volvió con 2 policías, un oficial y un cadete», por lo que le respondió lo mismo, que cerraría a las 24. «Ni una vez trajo una notificación u ordenanza», aclaró Daques, contando que «la tercera vez, con el jefe de la comisaría de Villa Bonita, el cual le dijo que si no cerraban en 20 minutos, iban a traer a todos los policía. Pasó unos minutos y cumplió su palabra», describió.

La comerciante enfatizó que el funcionario «fue mandado por el intendente. El tesorero Papi Bárbaro vino tres veces, en ninguna con una notificación o una ordenanza que no demuestre que teníamos que cerrar el bar por algún motivo». Entonces, contó que a las 23 horas, «mi sobrino que es mayor compró un vaso de cerveza y le dio a la chica que era menor para que le sostenga mientras ponía el cambio en la billetera y ahí fue la excusa perfecta, no aceptaron que fue él quien compró y por eso me pusieron la clausura del local». «Me hicieron firmar el acta, no me dejaron copias y al otro día vinieron de nuevo a decir que hasta lunes no podíamos abrir, de palabra no más porque ni hubo papel que consta esto».

Por último, agregó «pero en la cantina de ellos sí podían vender y comprar bebidas alcohólicas los menores».

 

Audio: Yanina Daques

 

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