ALEM. Con un emotivo acto realizado en el complejo polideportivo se recordó este jueves los 93 años de la imposición del nombre de la ciudad de Leandro N Alem, aunque la llegada de sus primeros colonos se remonta al año 1904.
Las actividades tuvieron inicio a las 19:30 en la plaza saludable donde por ordenanza se impuso el nombre de la plaza saludable ubicada en Avenida del Libertador a plaza Juan Fernando “Juancho” Alegre, quien en viera fue un profesional dedicado a la salud, solidario y muy querido por la comunidad.
Pasada las 20 horas en el complejo polideportivo se realizó el acto en conmemoración al 93º aniversario a la imposición al nombre de Leandro N Alem que estuvo encabezado por el intendente Waldemar “Valdy” Wolenberg y su gabinete, el diputado Nacional Diego Sartori, el presidente del Concejo deliberante Rubén Pineda, autoridades policiales, y pioneros.
En su discurso el intendente Valdy Wolenberg resaltó “el trabajo de aquellos pioneros que llegaron a la ciudad sin conocer, sin hablar el idioma y pudieron mejorar y dar inicios a esta ciudad tan linda”, “yo soy hijo de inmigrantes y un agradecido de poder llevar el ejemplo del trabajo a la hora de administrar la ciudad con responsabilidad”.
En la ocasión se entregaron reconocimientos a los pioneros de la ciudad como también la familia Potschka hizo entrega de una reliquia histórica, un cuadro de los pioneros de la época para ser trasladado y expuesto al museo de la ciudad.
Enrique Carlos Mecking, fundador de Alem
Hacia los inicios del siglo XX, la preocupación fundamental del gobierno nacional era el poblamiento de sus territorios nacionales. Tal el caso del de Misiones que comenzó a repoblarse efectiva y oficialmente una vez concluida la Guerra de la Triple Alianza.
En esas circunstancias, mientras presidía el país don Julio Argentino Roca, en su tercer mandato, emitió un decreto del 23 de mayo de 1902 en el que ordenaba la construcción de una picada entre los pueblos de San Javier y Cerro Corá. La idea era integrar los pueblos que se iban reocupando, como el caso de las viejas comunidades jesuíticas, como San Javier con los que iban surgiendo de manera espontánea u oficial, como Cerro Corá. Las comunicaciones eran muy limitadas y, en el caso de los pueblos del Uruguay con los ubicados en las serranías centrales del territorio, prácticamente no existían.
En ese mismo decreto, el Presidente Roca ordenó la intervención del agrimensor oficial Francisco Fouilland para que procediese a efectuar las obras de la picada otorgándosele desde el gobierno nacional todos los elementos necesarios para tal propósito. El decreto contempló hasta el plazo que se le otorgaría al agrimensor. En ocho meses debería presentar un informe final con todos los datos del relevamiento, incluidos los cursos de agua cercanos a la picada, hasta 500 metros. La picada debía tener dos metros de extensión en todo su curso. El objetivo final consistía en la utilización de esa picada para facilitar los asentamientos humanos para la explotación agrícola de esa región. El informe de Fouilland fue entregado el 5 de septiembre de 1903 y aprobado por decreto nacional el 9 de mayo de 1904. Al mismo tiempo se facultó al gobernador Lanusse para entregar las tierras entre San Javier y Cerro Corá para la colonización agrícola.
En el kilómetro 32 de la picada (tomando como punto de partida el pueblo de San Javier) se fue concentrando a partir del mismo año de 1904 un grupo de colonos venidos en su mayoría del territorio riograndense brasileño en busca de mejores oportunidades que el vecino país. Brasil atravesaba diversas situaciones políticas y sociales que atentaban contra el progreso de los inmigrantes venidos de Europa oriental afincados en el sur desde dos décadas atrás.
Entre esos colonos, que se iban radicando en forma espontánea con sus familias, llegó hacia 1908 un inmigrante alemán que había pasado por el territorio brasileño donde conoció a su esposa Rosa Winter, otra inmigrante alemana. Su llegada fue fundamental para el desarrollo de esa incipiente colonia. La aglomeración de familias en ese lugar pronto trajo necesidades de tipo social, como una proveeduría, una escuela, un servicio sanitario. Así, don Enrique Mecking abrió un almacén, motivó a la organización de una cooperativa para mancomunar los esfuerzos de los colonos del lugar, luchó por la apertura de una escuela. Se transformó en el principal vecino de la naciente colonia.
El 21 de noviembre de 1912, cuando ya la colonia adquiría características de una verdadera entidad urbana, se la reconoció oficialmente como Colonia Agrícola Picada San Javier a Cerro Corá y en 1914 comenzaron a mensurarse las chacras que se les otorgarían a sus habitantes. Se dejó espacio para los lugares públicos, como la plaza y las instituciones oficiales. Los pobladores obtuvieron sus lotes de 25 ha con 500 metros. de frente a la Picada. Todo ello bajo el firme liderazgo de Enrique Mecking. Cuentan los descendientes de este verdadero emprendedor que en su casa se albergaba a los visitantes ilustres de la colonia o al propio gobernador cuando se acercaba por la zona. Así el lugar era conocido vulgarmente como “Colonia Mecking”. Hacia 1922 poseía hasta un Registro de las Personas. La escuela 62, de nivel primario había sido creada en 1911. Pero no contaba con una institución municipal aún. En esos tiempos en los casos de creaciones de nuevos pueblos existía al principio una Comisión de Fomento, que, por lo general, con el tiempo se transformaba en un Municipio.
Así, en 1926, por iniciativa de un grupo de vecinos comandados por Ángel Corti y Eugenio Hidalgo, solicitaron al gobierno del Territorio Nacional de Misiones la creación de una Comisión de Fomento y el cambio de nombre del lugar por el del caudillo radical Leandro N. Alem. El 21 de diciembre de ese año, el gobernador Barrreyro emitió el decreto que textualmente, en su artículo I. decía:
“Desígnase con el nombre de Leandro N. Alem el actual lugar conocido como Mecking en la Picada de San Javier a Cerro Corá”…
“que es un deber honroso de los pueblos y gobiernos enaltecer y perpetuar el nombre de los varones ilustres de la Nación…..
“que la obra cívica del Doctor Leandro N. Alem ha dado fisonomía definida a su apostolado….
“que desplegó su energía en todos los aspectos de la vida democrática y con su acción y su palabra completó el triunfo de la libertad caracterizando una época de la historia argentina….”
El 29 de diciembre de 1928 la Colonia Alem tuvo su primera Comisión de Fomento presidida por los mismos vecinos que habían solicitado el cambio del nombre de la colonia.
De don Carlos Mecking no tenemos noticias en esos momentos decisivos de la Colonia. No sabemos si existieron diferencias con el gobernador Barreyro o con los nuevos líderes de la comunidad. Aparentemente, según narra la cronista de Alem, Alba Isabela Durán, el cambio de nombre de la Colonia no le cayó muy bien a su principal emprendedor, quien falleció pocos años después habiendo plantado las raíces de la pujante ciudad misionera del presente.
Por Alfredo Poenitz
Historiador
