42% de deserción escolar: «Los chicos se van de la escuela porque se aburren», dijo Sedoff

MISIONES. Lo afirmó el nuevo ministro de Educación, Miguel Sedoff, cuñado de se antecesora Ivonne Aquino. El funcionario habló de sus proyecciones sobre la cartera que ocupa y analizó la situación. Días atrás, se dieron a conocer los resultados de las pruebas PISA, donde el país se ubica entre los peores de Latinoamérica, y Misiones no es ajena a esa realidad.

En ese contexto, el funcionario, en diálogo con el portal renovador Economis, enfocó su mirada en llevar su creación: la escuela de Innovación de Misiones (que funciona en Posadas y se construye un edificio al costo de 160 millones de pesos), a todos los establecimientos incluyendo a las precarias aulas satélites con letrinas, ya que para Sedoff, la calidad no pasa por la infraestructura sino por la mentalidad.

“Tenemos una idea, que la charlamos con Oscar (Herrera Ahuad), con el ingeniero Carlos Rovira: La innovación educativa es un proceso. Es algo que lleva tiempo, cambio de estructuras, cambio de mentalidad. Pero se confunde, se piensa que innovar es incorporar tecnología, que si bien es muy importante porque estamos rodeados de tecnología y no podemos estar fuera de ella, es más que eso. La innovación en educación es más amplia, habla de un cambio de mentalidad, debemos cambiar nosotros desde arriba. En mi caso de ministro, la gente que está a cargo de los diseños curriculares, de las responsabilidades operativas, y del docente en particular. El docente tiene una formación de base que hay que acompañar. La educación es transformadora, transforma a las personas, a la sociedad, que es una sociedad líquida, como insiste Rovira ¿por qué líquida? Porque vivimos en constantes cambios, donde todo es fluido, eso hace que la formación docente no pueda estar anquilosada”, dijo al portal.

Agregó, «el chico que entra ahora a la escuela va a tener por delante un mundo que va a cambiar de manera exponencial. Imagínate que hace ocho años no existía Booking, no existían un montón de cosas, que han cambiado, no podemos entender cómo antes podíamos vivir sin celular, cómo vivíamos antes sin Google maps, para ir de un lugar a otro. Todas esas cosas, a las que la sociedad se fue acostumbrando, se produjeron hace muy poco tiempo y la escuela sigue con un modelo que viene de hace 300 años. Ese modelo, nosotros no podemos decir vamos a hacer borrón y cuenta nueva, tenemos que jugar con lo que tenemos, pero adaptarnos».

Respecto a trasladar la escuela de Innovación al aula satélite, por ejemplo de Pozo Azul, afirmó que «es un cambio de mentalidad. Porque la escuela de innovación va a ser un ícono de la educación, una entidad señera que va apuntando a dónde vamos con la educación misionera, pero nosotros trabajamos en el Bapayc (Bachillerato Para Adultos y Comunes), que es una escuela con diseño habitual, que convive con otras cuatro escuelas dentro del mismo edificio, y se pudo innovar. Así que innovación no es cuestión de paredes y de pisos, si bien los espacios educativos tienen un lenguaje. El espacio habla y te dice algo, si vos tenes un aula cuadrada, con los bancos fijados mirando al pizarrón, te está diciendo cómo tenés que hacerlo de alguna manera. Pero también está en la mentalidad de quienes llevan adelante el proceso educativo la voluntad de innovar. Como te decía, en el Bapayc se pudo innovar, estuvimos en unos espacios amplios, donde íbamos armando como pequeños espacios más pequeños, el mismo pasillo era un área educativa. Es decir, cuál es la idea, transformar la educación secundaria que es la más preocupa, a través de mostrar experiencias que son exitosas».

«Cuando arrancamos en marzo con la escuela de Innovación, teníamos muy pocos inscriptos…. Los profesores, empezaron a buscar, el primer domingo fueron a la Costanera y trajeron trece inscriptos, chicos que estaban fuera de la escuela, eso más otros y otros, y llegamos a 50 chicos, de once que teníamos en una semana. De esos 50, el 70% estaba fuera del sistema, ahora no faltan. Ya por eso la escuela paga. Que esos chicos hayan vuelto al sistema y que no se quieran ir. Vos podés tener un sistema, pero los chicos se van a los 15 años, porque la escuela no le da lo que están buscando. ¿Qué es lo que tenemos que plantear? Estas estrategias, si funcionan las transmitimos, decimos hicimos esto y lo otro, organizamos, por ejemplo, parejas pedagógicas, damos biología con inglés, damos educación física con ciencia, damos plástica con geografía, entonces obligamos a los docentes a trabajar colaborativamente y a los chicos que reciban el conocimiento de una manera no habitual. Eso exige que el chico se comprometa con el proceso educativo, es un aprendizaje para todos».

«Voy a priorizar a los estudiantes del interior y a los estudiantes más vulnerables», aseguró, agregando «tengo la obligación de darle a ese chico de Andresito, de Pozo Azul, de San Vicente, de Colonia Aurora, o de dónde sea, las mismas oportunidades que al chico del centro de Posadas, o del centro de Oberá, o de Apóstoles, Iguazú. Cuál es mi función en el ministerio, conocer primero ese lugar, después hacer cambios, la tecnología me permite acercarme. No puedo construir una escuela de robótica, una escuela de innovación en cada ciudad, pero sí puedo transmitir las prácticas, los contenidos, sí puedo acompañar la formación de sus docentes y darles herramientas, eso es lo que pensamos hacer. Marandú está haciendo un muy buen trabajo de conectividad, la idea es que tengamos a principio del año que viene, las dos mil escuelas conectadas a Internet, ese es un gran paso porque una buena conexión a internet te abre al conocimiento. Pero no es suficiente, necesitamos que se sepa qué hacer con eso, porque si no, vamos a abrir Facebook y Youtube. Por eso la importancia de la formación docente, la educación se transforma, transformemos, los acompañaremos. Después estar muy cercanos, muy presentes, yo no quiero institucionalizar al ministerio como un organismo cristalizado en la vieja idea escolar, de “ministerio de educación”. Porque el ministerio es una organización de personas que trabaja con el conocimiento y tenemos la obligación de hacerlo circular. Las sociedades educadas crecen y se enriquecen en sus discursos y sus conversaciones, cuando sus integrantes son educados, se producen conversaciones que mejoran exponencialmente las relaciones, es algo más que un certificado para trabajar».

Por último, habló de la deserción escolar: «Tenemos un 42%, menos que Nación, pero estamos altos, cuatro de cada diez es mucho. Son muchos factores, no puedo decir a partir del lunes hago esto y la deserción baja, hay muchos factores, pero me parece a mí que la clave está en diseñar una escuela, una dinámica escolar que haga que los chicos no se vayan. Los chicos se van de la escuela porque se aburren, se aburren y dicen: “Esto de acá no me sirve”.

«La escuela ya no produce todo el conocimiento que una persona necesita. En la escuela no podemos mirar para otro lado y decir: “Acá tiene que ser todo curricular, todo disciplinar”. En educación de adultos crecimos el 700 y pico por ciento, del 2011, al 2018. En formación profesional 449%, crecimos en siete años, la gente que hace esos cursos, sale con algo para la vida. Después tuvimos un 52% de crecimiento de educación técnica entre 2011 y 2018, ante un 14% de crecimiento en el país, evidentemente acá funciona porque es una salida rápida laboral. Está estudiado que el chico que sale de una escuela técnica, en un año, o dos años está en el circuito productivo y el que sale de la escuela normal tarda de 6 a 7 años. En definitiva, la escuela normal, común, el bachillerato, te prepara para seguir estudiando, no para trabajar. Yo no digo que vamos a transformar la escuela secundaria en una escuela técnica, pero si ver de qué manera podemos ir dándole en la propia escuela elementos para quedarse y elementos para salir a la vida y también valerse por sí mismos, porque no todos quieren seguir una carrera universitaria. Seguimos con el modelo tradicional, donde la escuela secundaria era la preparación para la universidad y eso no está ocurriendo, entonces, estamos tirando egresados a la sociedad, que están preparados para ir a la universidad, pero no sirven para la sociedad. Ahí hay un desafío, porque hay que ver qué necesitan, por eso cuando hablaba de los escenarios a futuro, hay que ver qué nos depara el futuro. Yo no le tengo miedo al futuro, porque es y va a venir, tenemos que estar preparados, ser inteligentes y ver cómo nos enfrentamos a eso».