VALPARAISO. Los saqueos y la violencia, que según las autoridades tienen cierto nivel de organización criminal, han opacado las demandas de las protestas que desde la semana pasada se han organizado de manera pacífica y multitudinaria.
Matilde* no sabe qué es lo que está robando, pero lo hace de todas maneras.
“Mi vecina me dijo que era una oportunidad, así que vine a acompañarla”, me dice, con un gesto pícaro y otro de vergüenza.
Empuja un carrito de mercado lleno de “fierros”; materiales de construcción que agarró de una ferretería de cadena en el sur de Santiago de Chile que está siendo saqueada por decenas de hombres y mujeres en medio de gritos de repudio y zozobra por la inminente llegada de la policía.
Los saqueos y la violencia, que según las autoridades tienen cierto nivel de organización criminal, han opacado las demandas de las protestas que desde la semana pasada se han organizado de manera pacífica y multitudinaria en Santiago y otras partes del país.
Son la cara más cruda de un estallido social que ha dejado al menos 18 muertos y más de 2.000 detenidos.
Es el caso de Héctor Christian Porte, de 53 años, quien en dos décadas y media de tener un minimercado ha sufrido varios asaltos y decenas de conatos. (BBC)

