OBERÁ. El abogado Javier Millán Barredo, defensor del locutor obereño Pascual Alejandro Santa Andrea, presentó un recurso frente a la anulación del fallo que, en 2016, lo absolvió por el abuso de una niña de 9 años de edad, bajo el beneficio de la duda.
Barredo explicó, este lunes, que: «hemos presentado un recurso extraordinario federal ante el Superior Tribunal para que decida la procedencia del recurso extraordinario y lo envíe a la Corte, y sinó, deberemos ir en Queja». Fue «intentando que el caso sea tratado por la Corte» Suprema de Justicia y «se revoque esa resolución», agregó. Negó que los plazos de presentación estuvieran vencidos…»fueron presentados al tercer día», afirmó. Estimó que la justicia misionera, «hará todo lo posible para que el caso no llegue a la Corte».
Barredo analizó que la resolución nº 310, «entiendo que deja al proceso en un callejón sin salida, porque decide la nulidad de la sentencia, pero no del debate, y esto no es algo que se me ocurrió a mi, si no que es una situación ya tratada en otros casos anteriores similares, y ordena a nueves jueces que dicten una nueva sentencia, pero no pueden hacerlo porque para que un juez pueda dictar una sentencia penal después de un juicio, tiene que respetar el principio de inmediatez, que exige un contacto directo entre el juez y la prueba, el juez tiene que haber asistido al debate, observados la pruebas con sus sentidos, tiene que haber escuchado a los testigos… y estos jueces que se presten a dictar sentencia no intervinieron en el debate, o sea están obligados a dictar una sentencia que va a ser nula», aclaró.
Agregó que, el Código establece que la sentencia debe dictarse inmediatamente después de terminado el debate, pero en este caso, pasaron cuatro años desde el juicio.
Si el STJ da lugar al recuso, deberá decidir enviar a la Corte Suprema (lo que llevaría años) o designa a un nuevo tribunal para dictar sentencia sobre el debate hecho en 2016.
Anulación de la Sentencia
La fiscal Estela Salguero de Alarcón había presentado un recurso de casación para que revise la sentencia, fundamentando que las dos cámaras Gesell no dejaban dudas sobre la culpabilidad. Ahora el STJ deberá designar otro tribunal para volver a juzgar al locutor.
El Superior Tribunal de Justicia de la provincia de Misiones, aceptó en noviembre de 2016, revisar el fallo que en marzo de ese año absolvió al locutor obereño Pascual Alejandro Santa Andrea, acusado de abusar de una niña de 8 años de edad. El máximo órgano judicial de la provincia había solicitaron que el Tribunal Penal Uno de Oberá le remita el CD con la grabación de la Cámara Gesell en la que la niña relata los abusos.
El Tribunal Penal nº 1 integrado por los jueces Lilian Avendaño-presidente, José Pablo Rivero y Jorge Villalba (subrogante del camarista titular Francisco Aguirre que se inhibió por su amistad con el acusado) lo absolvió por el beneficio de la duda. La fiscal Estela Salguero apeló mediante un recurso de casación a fines de ese mes de marzo.
El Caso
Santa Andrea, de 62 años de edad, fue defendido por los abogados Manuel Elordi y Javier Millán Barreda. El lunes 19 de agosto de 2013, Rosa Quintana, una mujer de por entonces 42 años de edad que vive con sus hijos en condiciones muy humildes en el obereño barrio de Villa Gunther, denunció en sede policial que una de sus hijas (Caterina, a la que apodan “Catita”) le contó que “le dolía ahí abajo” (por su vagina) y que un señor al que no conocía la había hecho entrar en su casa, le tapó la boca, la bañó, le metió los dedos en la vagina y, según señaló la fiscal salguero en el juicio, la obligó a practicarle una “fellatio” (sexo oral). Las niñas-también la acompañaba su hermana mayor de 12 años de edad-solían recorrer el barrio pidiendo comida o dinero. Luego trascendió que el acusado era nada menos que “Cacho” Santa Andrea, histórico conductor de la “Fiesta Nacional del Inmigrante”.
Además, en ese momento, se desempañaba como Secretario del Concejo Deliberante de la ciudad de Oberá, dada su amistad personal y su ligazón política con el por entonces alcalde Ewaldo Rindfleisch (militaron juntos en la Unión Cívica Radical y luego en la Renovación). En un primer momento el Juez Horacio Alarcón allanó el domicilio del acusado-dónde habría ocurrido el supuesto hecho-y lo puso preso casi cuatro meses en una sala acondicionada de la comisaría Tercera alejado de los otros presos, hasta que un tecnicismo legal anuló el testimonio que la niña prestó en la Cámara Gesell realizada en Oberá.
En junio de 2014 “Catita” volvió a ser sometida a una Cámara Gesell pero esta vez en Puerto Rico, con la que el Juez Alarcón (que retornó a la causa tras un paréntesis impuesto por un accidente estando de vacaciones y que hizo que lo subrogue la Jueza Alba Kunzmann de Gauchat) lo procesó, pero lo mantuvo en libertad a la espera del juicio oral que comenzó en marzo de 2016. Para la defensa hubo contradicciones tanto en el testimonio de la niña como de su madre y su hermanita y acusaron al juez interviniente en un primer momento y a la perito psicóloga que evaluó el testimonio de la nena en la Gesell de “alterar los hechos a propósito” y de “inducir a la niña”, respectivamente. El Ministerio Público había pedido trece años de prisión.
Anularon el juicio que absolvió a Santa Andrea y deberán conformar un nuevo tribunal para juzgarlo
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