El Partido Obrero rechaza traer venezolanos; proponen impuestos a los ingresos extraordinarios de la cadena yerbatera

OBERÁ. Tras la publicación en este medio sobre testimonios de productores, agrupados en APAM, que hablan de traer ciudadanos venezolanos para trabajar en la tarefa en la próxima cosecha ya que, les cuesta conseguir personal local responsable para las cuadrillas; el Partido Obrero emitió un comunicado repudiando los dichos. Entre los yerbateros que manifestaron públicamente ésta posibilidad y reflejaron el malestar de otros, están Carlos Ortt y Cristian Klingbeil. Hubo en las últimas semanas, según supo INFOBER, varias consultas por parte de venezolanos en venir a la provincia para tarefear.

Comunicado:

Sí queremos trabajar

El día 7 de Mayo, el diario web INFOBER de la ciudad de Oberá (recientemente también otros medios replicaron la publicación ), publicó una nota con un título tajante “Pedirán Venezolanos para cosechar la yerba, no conseguimos tareferos, no quieren laburar, estamos podridos”, lo que se desarrolla luego en dicha publicación es lo esperable, una serie de “testimonios” de supuestos productores anónimos que lamentan la carencia de mano de obra para levantar las cosechas de yerba mate, atribuyendo esto al “asistencialismo” que desmotivaría a los tareferos a realizar la tarea.

Estos «testimonios anónimos» se hacen eco de un nefasto “sentido común” instalados por las pequeñas y medianas patronales, que acusan a los trabajadores más precarizados de la industria yerbatera de preferir vivir de “un plan” antes que realizar cualquier trabajo, olvidándose al parecer de las paupérrimas condiciones en las que se realiza esta tarea, los salarios miserables ( entre $1,50 -1, 80 por kilogramo de yerba mate cosechado), inexistentes garantías, pagos atrasados y numerosos riesgos vinculados a esta tarea, no como coyuntura de la actual crisis, sino como prácticas institucionalizadas desde los orígenes mismo de este negocio, haciendo de la cosecha de yerba mate un trabajo dejado a los sectores más vulnerables y empobrecidos de la región.

La chicana de “vamos a buscar venezolanos” es la prueba más contundente de este nocivo entendimiento, que reserva esta tarea a los desesperados que empujados por el hambre estarían dispuestos a cualquier tarea, razonamiento que no es propio ni original de esta problemática, sino que se replica en todo el mundo, con venezolanos, sirios o norafricanos obligados a la diáspora por el mundo.

En estas circunstancias hay que entender a los generalizados como “planes sociales” como herramientas usadas por el Estado para contener el descontento de estos sectores, a la vez que subsidiar de forma indirecta a los grandes molinos que pueden seguir pagando por la materia prima precios de hambre en negro y sosteniendo las extraordinarias rentabilidades a costas del trabajo de tareferos y pequeños productores autoexplotados.

Este sistema fue organizado directamente para beneficiar a los grandes propietarios que se aseguran rentabilidades extraordinarias bajo el paraguas de gobierno nacional y provincial que aseguran el negocio mediante la contención social. Y se vale también de los pequeños y medianos propietarios rurales que prefieren ajustar por el obrero antes que combatir contra el gran empresariado agroindustrial.

Un programa de salida obrero

Ya se sabe que el eslabón más débil de esta cadena son los tareferos, que deben trabajar jornadas extenuantes, muchas veces en negro o en condiciones de semi esclavitud.
El primer punto de nuestro programa es el blanqueo bajo convenio de todos los tareferos, y el pago de un salario anual igual a la canasta familiar. Esto no debe implicar un aumento del precio de la yerba para el consumidor: los intereses de los tareferos están del lado del conjunto de los trabajadores, por esto es necesario que se abran las cuentas de toda la cadena de industrialización y comercialización, que se lleva la parte del león a costa de los trabajadores y de la clase obrera que es la principal consumidora de yerba mate.

Desde el Partido Obrero proponemos que se apliquen impuestos a los ingresos extraordinarios de la cadena yerbatera que actualmente engordan las ganancias empresariales de industriales y cadenas de comercialización y que éstos se vuelquen a un plan de desarrollo rural bajo control de
los trabajadores, nacionalizando las grandes explotaciones, y estableciendo un control colectivo de la producción agraria en general y de yerba mate en particular, en beneficio del pueblo laborioso.

PO OBERA.