27.315 votos la Renovación en Oberá: La gente que se queja ¿quiere mejorar su calidad de vida?

OBERÁ. La oposición deberá alguna vez aprender a leer al electorado que pretende convencer. 27.315 votos fueron al Frente Renovador de la Concordia el domingo último.

La caída de cinco mil votos de Roberto Silverston podría deberse a la discordia del sublema radical con el frente «Juntos por el Cambio» que sumó la UCR no sólo al PRO (Mauricio Macri y la situación económica) si no también con Ramón Puerta.

Empero ese sería un análisis simplista en una sociedad compleja y contradictoria que a diario se queja de sus padecimientos: calles intransitables, transporte público deficiente, luz y agua que se cortan, corrupción del partido gobernante, impunidad del que se fue, inseguridad, sistema de salud pésimo, etc , pero como en elecciones anteriores, vuelve a darle todo el poder al mismo frente electoral que lo gobierna desde 2003.

Una parte de la sociedad sigue viviendo en un termo: «Fui a votar por Fernández y como no habían votos, voté por Patrik» (?)… relatos como éstos demuestran un total desconocimiento y desinterés por la cuestión pública, como si no influyeran en su día a día.

Un desfile de candidatos recorrieron en las últimas semanas los barrios, llevando asistencia de distinto tipo. Fueron psicólogos y receptores de innumerables quejas contra el municipio por la vida miserable que tienen, además contra la provincia, y también (aunque en menor medida) apuntaron contra el gobierno nacional y sus desacertadas políticas económicas; sin embargo, el único que no pisó esos barrios, (según la gente) fue quien se llevó casi la mitad de los votos de la comunidad: Carlos Fernández.

«Al menos Fernández pagó deudas y está recuperando la ciudad»:

En el pago de la deuda que dejó la gestión anterior, habían facturas a nombre del propio ex intendente, Ewaldo Rinfleisch como proveedor del estado (?), entre otros funcionarios que se llevaron dineros públicos, reclamando se les pague. Entre los 62 millones que no pagó Fernández, si no los contribuyentes, había un parque vial comprado en cuotas a 36 meses sobre el final de la gestión anterior. Tanto la motoniveladora como la pala mecánica de origen chino tenían un sobre precio del triple. Lo que valía 1,5 millones de pesos, se pagó 4,5. Así también los camiones, uno con cabina extendida (¿para qué el municipio necesita cabina extendida?). Y como si no fuera poco, entre las famosas deudas, habían empresas amigas de Rindfleisch que durante años fueron beneficiadas con obras públicas (mal hechas, además), que reclamaban por certificados de obras impagos.

De estos temas, Daniel Behler no quiso hablar sobre el final de la campaña. Aseguró que «eso debería responder Tito», porque él no manejaba el área de finanzas. Por su parte, el maderero (candidato más fuerte por la oposición), de esto no habló en la contienda y, probablemente, ni siquiera se enteró.

Analizar a la sociedad es imperante si alguna vez la oposición quiere ser gobierno, tanto en Oberá como en los restantes municipios de la provincia. El sector público asalariado manifiesta una y otra vez que los sueldos en Misiones están entre los peores del país, pero el domingo el 75 % de los misioneros votó a la Renovación, entre ellos buena parte de los empleados públicos (el 40 % depende de un sueldo de provincia). Fue un vergonzoso récord de feudalismo a nivel nacional. Ningún partido en ninguna de las 10 provincias donde ya hubo comicios este año, arrasó con un porcentaje tan elevado.

Por otro lado, sobre calle Salta, desde hace un tiempo, opera la «Fundación Pensar» donde un pequeño grupo venía «pensando» de cara a estas elecciones. No lo pensaron bien, evidentemente. Según el reparto del sistema D`Hondt, estarían logrando al menos dos bancas en el Concejo Deliberante, las únicas de la oposición, nada bueno para la salud democrática y republicana de la comunidad. Será el único mérito del equipo tras meses de arduo trabajo.

Roberto Rocholl creyó que sólo con portar apellido sumaría votos de la clase media y no pudo salir de sus 5 mil y moneda el domingo. Su tocayo, Silverston, pensó que con no aparecer en las fotos de Cambiemos junto a Humberto Schiavoni y Luis Pastori, sostendría parte de sus 6 mil votos de 2017, pero se le cayeron 5 mil. Podría decirse que la sociedad obereña consideró que un hombre honesto y con prestigio intachable, no merecía más de 1000 votos.

En la ironía de la sociedad contradictoria, el candidato a concejal, único que llevó a Ewaldo Rindfleisch ante la justicia con denuncias por enriquecimiento (medio centenar de propiedades en Oberá, Brasil y quién sabe dónde más) y malversación de fondos públicos; salió último de los 20 sublemas con apenas 160 votos: Ramón Escobar.

Hablando ahora del oficialismo, los 18 mil y pico de votos que sacó el actual jefe comunal no fueron sólo de sectores periféricos que con bolsas de mercaderías y acarreos, emiten el sufragio. También hubo una clase media (pudiente) que vive sobre asfalto (parte de ese pavimento puesto dos meses antes de las elecciones) que eligió darle otro mandato al actual intendente. Ese voto no pudo ser captado por Rocholl.

La oposición no debe errar el análisis centrándose solo en los 550 autos contratados por la Renovación para movilizar votantes. No salieron solamente de ahí los 27 mil sufragios a favor del partido gobernante.  Deberán preguntarse finalmente si esa sociedad que a diario se queja en Facebook porque le cortan la luz cuando sopla el viento, el agua porque un pájaro chocó contra el cable de energía que provee a la planta de bombeos entre otras patéticas escusas; el colectivo no pasó porque llovía; le robaron en celular a dos cuadras de la Primera y en el Samic no la atendieron aunque gritara de dolor, etc, etc, etc, quiere cambiar su vida o le gusta vivir así, en la mediocridad.