No puede pisar del dolor, fue al Samic y le dieron turno para finales de junio

OBERÁ. Un paciente relató a Infober su experiencia sobre la atención y funcionamiento del hospital SAMIC de Oberá. Hospital en el que, según moradores de la ciudad, para un turno de análisis de sangre «tenés que ir personalmente a sacarlo y te dan fechas para dentro de un mes y 15 días, los equipamientos no funcionan y, en ocasiones, como te atienden deja mucho que desear», expresa la vecina.

Es ésto mismo lo que nos relata una obereña que tiene una dolorosa afección en sus piernas que le impide hasta pisar, en los últimos días recurrió «como última opción porque sino ni iba a ése lugar» a consultar con médicos su intenso dolor e hinchazón en su miembros inferiores. Luego de esperar, fue atendida por una médica muy cálida y atenta (para resaltar). «La parte más difícil de comprender vino después», afirma la señora, «al irme del hospital porque quería descansar y estar con mi familia, preocupada pensando que la médica dijo que me haga unos estudios, llamo para pedir turno para los análisis y me responden que debía sacar el turno personalmente», al recibir ésa respuesta la señora dice haberse sentido un poco frustrada dada a su situación. Continuando cuenta que al día siguiente fue hasta el laboratorio del hospital y que al querer sacar un turno con una de las tres personas que se encontraban tomando mates, le piden que espere hasta un horario determinado. A todo ésto había una fila con una cantidad considerable de gente esperando.

Episodios como estos son recurrentes y se suele comentar que la atención no es la apropiada, lo que genera indignación a los ciudadanos que concurren al lugar para atender sus dolencias. Cabe decir aquí que esto no es lo más llamativo de estas historias, pues es notoria además la falta de insumos y, como también ha sido comprobado por los que requieren de los servicios del SAMIC, que el mismo no prevé un sector de oncología, los pacientes deben ir a Posadas para hacerse quimioterapia con lo que eso implica. Tampoco hay un neurólogo infantil, solo en la capital provincial, y ahora se le suma el nuevo faltante: el mamógrafo que no se encuentra funcionando y está tercerizado el servicio. Es así que la sociedad obereña vive su día a día en relación a salud pública, viendo anuncios despampanantes pero con una realidad un poco diferente.