OBERA. Jakeline G., una joven docente relató una situación vivida en el barrio Erasmie, detrás de la escuela Normal, a pocas cuadras del centro, cuando fue acosada por un sujeto que la persiguió en las oscuras calles La Rioja y Sargento Cabral. Llamó al 101 y le dijeron que el patrullero «estaba ocupado». En estos días de inauguraciones maratónicas, habilitaron dos Comandos Radioeléctricos: Sixten Vik y Barreyro, pero las dependencias ya existentes continúan con la misma falta de móviles y personal suficiente. Cada comisaría (son 5) solo cuentan con un (1) patrullero y cuando es requerido, no hay disponible como fue el caso de Jakeline.
«El día lunes 8 a las 21:35 aproximadamente, caminaba apresurada por la solitaria y silenciosa calle La Rioja entre las calles French y Bartolomé Mitre, lo único que ansiaba era llegar a casa, cenar y descansar, pero mi día no terminaría de esa manera tan tranquila. Cuando estaba casi llegando a la esquina de Sargento Cabral y La Rioja, escucho y observo una moto con un conductor que traía puesto un casco de seguridad, los que se utilizan para construcción, se detiene al otro lado de la calle a unos diez pasos detrás de mí. Este sujeto estacionó a la sombra de un árbol, logré ver que me observaba de forma muy extraña. Empecé a asustarme y ponerme nerviosa, caminando aún más velozmente, llamé a mamá para «que vea que estoy en contacto con alguien» y decidí tomar la siguiente cuadra, buscando alejarme. En cuanto llegaba a la esquina, vi que me seguía lentamente, entré en pánico y aceleré mi paso. Al llegar a la calle Sargento Cabral ví que siguió su paso por la calle La Rioja. Yo seguía en el teléfono conversando con mamá cuando de pronto, al voltear nuevamente, ví que venía corriendo hacia mí. Lo que recuerdo después de eso es que corrí lo más que pude y llegué a la calle San Luis para pedir auxilio a un coche negro (Creo) que pasaba por el lugar (un ángel del cielo) que me dejó ingresar a su vehículo y me llevó lejos de ése lugar. No sé qué quería el psicópata ése, ni qué hubiera pasado si no encontraba a alguien.
Me encuentro indignada, con rabia y cansada de la situación posterior a ésto» mencionando que «ya me pasó antes».
«Hasta hoy no apareció el patrullero que solicité». «El que me atendió al llamar al 101 me dijo que el patrullero estaba ocupado y que no iba a poder llegar. Ahora me pregunto: ¿Qué esperan que pase para actuar? ¿Por qué no hay más patrulleros? ¿A quién me dirijo para que haya más seguridad en la zona si los que deberían ocuparse no lo hacen?. Quiero prevención, quiero responsabilidad y acción, la exijo para poder caminar libre y sin miedo» fustigó.

