KENIA/OBERA. La empresa obereña con 40 años de trayectoria sigue creciendo y cruzando fronteras. En el predio de la Fiesta Nacional del Té en Campo Viera, expone dos cosechadoras de té, equipadas con caja volcadora, suplementos de limpieza y corte. En el lado opuesto del stand, otras tres máquinas pequeñas, mucho más rústicas. Se tratan de las pioneras que dieron origen a la marca y fueron construidas por su fundador julio Lory.
La familia, con esa amabilidad que los caracteriza, recibe personalmente a los curiosos que pasan por la carpa. Allí, folletería en mano y mucha disposición, detallan cada uno de sus productos, de diseño e industria propia.
Jorge y Silvia, recién bajados del avión, contaron a INFOBER sobre su último viaje al país africano donde armaron y capacitaron a personal de la empresa que adquirió la cosechadora construida en la planta de avenida Don Bosco.
La venta surgió a partir de contactos con una importante multinacional, pero además se trata de un proyecto del gobierno de Kenia para ir mecanizando la cosecha en un país donde, hasta ahora era enteramente manual. En 2017. Lory ya habían arribado al estado africano invitados por otra empresa que ahora observa de cerca la puesta en funcionamiento de cosechadora.
No obstante, la mecanización no apunta a dejar sin trabajo a la población, afirmaron. En realidad es un fenómeno relacionado con la reducción progresiva de mano de obra en las plantaciones de esa región del mundo, como en tantas otras. Los jóvenes dejan los campos para ir a estudiar a la ciudad, las personas se jubilan con solo 55 años, los niños ya no trabajan debido a los protocolos de derechos internacionales de protección y las únicas en los campos son las mujeres que llevan una vida de trabajo dura. Las máquinas se irán introduciendo de manera paulatina, y la producida en Oberá es la primera de este tipo que llega a ese punto lejano del planeta.
La máquina, de alguna forma, compite actualmente en los cultivos contra otras más pequeñas de origen japones, cuyos representantes también estuvieron presentes durante los días de prueba y ajuste. Sin embargo, según contó Jorge, las orientales están diseñadas para plantaciones pequeñas, mientras que la diseñada en argentina, un tanto más rústica, está preparada para las duras exigencias.
Pasaran al menos 3 o 4 años hasta que los teales tomen la forma ideal para el uso de la mecanización. «Se sorprendían de la velocidad de cosecha, no hay comparación» contó.
Paralelamente, David (ingeniero e hijo) continúa con las pruebas de la nueva cosechadora de yerba, la que despierta resistencia en algunos y expectativas en otros. Esta fue presentada a fines del año pasado y se encuentra a modo experimental, trabajando en yerbales ubicados en una chacra en San José.


Stand en la Fiesta Nacional del Té


