Trasladaron al asaltabancos brasileño que su banda intentó rescatar del Penal 2

OBERA. Se trata del temible Vanderlei “Vando” López (32), el asaltabancos brasileño al que una banda intentó rescatar del penal de Oberá, donde estaba detenido desde hacía seis meses, fue trasladado a Posadas, en medio de un fuerte operativo de seguridad que montaron tanto el Servicio Penitenciario Provincial como la Policía. El hombre habría liderado junto con su hermano Rudinei (37), también preso en Misiones, una de las bandas más peligrosas que azotaba el sur brasileño.

Los hermanos y una mujer, de la misma nacionalidad, llamada Cristina Cardoso (26 años, pareja de Rudinei), fueron detenidos el año pasado en una colonia ubicada a 32 kilómetros de El Soberbio. Los Lópes fueron alojados primero en la seccional Cuarta de Oberá, pero precisamente por razones de seguridad, debido a la alta peligrosidad de ambos, los llevaron hace medio año a la UP II.

El Hecho.

El episodio, que conmociona a Misiones, comenzó cerca de las 20 del día lunes 30, cuando cuatro hombres vestidos de negro pidieron un vehículo a una remisería situada en las inmediaciones de la Unidad Penal 2 de Oberá. El chofer fue hacia el lugar con un Renault Logan y cuando se subieron los cuatro pasajeros, uno de ellos le dijo al conductor que pertenecían a una banda de música y que debían guardar en el baúl una caja negra «con los instrumentos». Los «instrumentos» eran, en realidad, las armas que iban a utilizar en el asalto.

A los pocos metros, según relató el jefe de la Policía de Misiones Manuel Céspedes, «le apuntaron a la cabeza al remisero, lo obligaron a que detuviera el auto y lo metieron dentro del baúl». Los criminales llegaron a la cárcel en el Renault Logan. Pero el chofer logró escapar tras abrir el baúl con unas herramientas que tenía dentro y salió corriendo hacia una zona de monte que está en las inmediaciones del penal, para refugiarse.

Mientras, ya con pasamontañas puestos y armas de grueso calibre empuñadas, los atacantes intentaron irrumpir en el penal por la puerta E, en un sector que está siendo refaccionado. Allí se encontraron con un guardia que hacía de sereno. La directora del Servicio Penitenciario de Misiones, Nilda Correa, contó que este efectivo se defendió primero «con una linterna que tiene una picana eléctrica» y luego se produjo un intenso tiroteo.

El chofer del remís llamó a la policía. Y cuando empezaron a llegar los patrulleros, los atacantes decidieron abandonar el lugar. No lograron rescatar a Rudinei Lopes, que seguía alojado en la cárcel de Oberá. Su hermano había sido trasladado unos días antes a Posadas. Céspedes confirmó que en este grupo comando -según información de inteligencia brasileña- se encontraría un tal Farfão, quien ya protagonizó el copamiento de una cárcel en Rio Grande do Sul y en junio del año pasado atacó una ambulancia que trasladaba a Rudinei, a quien en esa oportunidad lograron rescatar.

Rescate cinematográfico.

Como se dijo, el «Gordo» Lopes fue rescatado de una cárcel brasileña el 27 de junio de 2017. La espectacular fuga se produjo del Presidio Estadual de Lajeado, municipio próximo a Porto Alegre. Ese día, Lopes les comunicó a los guardias que se sentía mal, que lo aquejaba un problema cardíaco. Su corazón estaba acelerado. Dijo que sufría de taquicardia, por lo que los efectivos del penal montaron un dispositivo de seguridad para trasladarlo en una ambulancia a la Unidad de Pronto Atendimiento (UPA) del barrio Moinhos D’Agua. Cuando lo llevaban al hospital cuatro hombres rodearon la ambulancia y acribillaron a la comitiva.

Dispararon de 30 tiros para reducir a los tres guardias y a los dos enfermeros que iban en la ambulancia. En el tiroteo casi matan al recluso al que habían ido a rescatar. Uno de los proyectiles atravesó la guía del suero que le suministraban a Lopes. El grupo comando que rescató a Lopes se movía en dos autos; como «escudo» se llevaron de rehén a uno de los guardias, al que liberaron a unos 15 kilómetros del lugar del hecho. Efectivos de la Brigada Militar, la Policía Civil y de Carretera montaron un operativo cerrojo en distintas rutas del sur brasileño para atrapar a Lopes, que en ese momento desapareció.

El «Gordo», finalmente, fue atrapado el 29 de diciembre pasado en un monte espeso de El Soberbio, Misiones. Allí, la policía misionera montó un sofisticado operativo para atrapar a Lopes y sus cómplices Vanderei «Vando» Lopes y Juliane Cristina. Existe preocupación en autoridades de fuerzas de seguridad de Argentina sobre la incursión en nuestro país de bandas criminales brasileñas que tienen alto poder de fuego y logística, como el Primer Comando Capital (PCC) y el Comando Vermelho .

Estaban escondidos en una casa precaria en una zona más elevada del monte, en territorio argentino, desde donde podían vigilar quién ingresaba en la zona. Además del armamento (fusiles FAL, pasamontañas y explosivos plásticos de alto poder) tenían tres camionetas 4×4. Ante las dificultades del terreno, los efectivos de la policía misionera tuvieron que usar un dron para vigilar los movimientos de los prófugos; pudieron ingresar en su campamento al momento del almuerzo.

Los policías de la provincia de Misiones habían llegado hacia ese lugar emblemático del tráfico de estupefacientes y el contrabando, como es El Soberbio, luego de que informes de inteligencia de las fuerzas de seguridad de Brasil señalaran desde hacía al menos dos meses que Rudinei y sus cómplices, su hermano, Vanderei «Vando» Lopes y Juliane Cristina Cardoso, podrían haberse ocultado del lado argentino.