COLOMBIA. El país elige este domingo a su nuevo presidente entre un exguerrillero y el discípulo del exmandatario más popular del siglo, ex representante del Banco Interamericano de Desarrollo.
La segunda vuelta de las elecciones presidenciales enfrenta al derechista Iván Duque y al izquierdista Gustavo Petro. Ambos ofrecen rutas diametralmente opuestas para la cuarta economía de Latinoamérica.
Más de 36 millones de votantes tienen la posibilidad de definir la suerte del acuerdo de paz que desarmó a la exguerrilla FARC. Pese a que el año pasado evitó cerca de 3.000 muertes, el acuerdo dividió profundamente a la sociedad. «Son elecciones trascendentales«, afirmó Juan Manuel Santos, el presidente que dejará el poder en agosto, al votar temprano en Bogotá.
La jornada electoral se inició a las 8 -hora local- con la apertura de las mesas, que cerrarán ocho horas después. La autoridad encargada de organizar los comicios alertó por lluvias en varias zonas que podrían afectar las votaciones de una nación donde la abstención históricamente ronda el 50%.
Vencedor de la primera vuelta con el 39% de los votos, Duque tiene una experiencia política de cuatro años. Aunque se destacó en el Senado, al parlamento llegó impulsado por una lista cerrada liderada por Uribe. «Nada es de él, todo ha estado apalancado por el capital político que tiene el expresidente Uribe», aseguró el analista Fabián Acuña.
Duque pretende recuperar el máximo cargo del país para una derecha contraria al acuerdo con las FARC, bajar impuestos a las empresas y encabezar la presión internacional contra el gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela. Quiero «cimentar la cultura de la legalidad, donde se le diga al crimen que el que la hace la paga», señaló este domingo tras votar.
El exsenador, que también anuncia endurecimiento en las condiciones para dialogar con el ELN, quiere que los jefes rebeldes culpables de delitos atroces paguen un mínimo de cárcel y no ocupen ninguno de los diez escaños parlamentarios reservados al ahora partido FARC.
Quién es quién
Duque, que promete modificar el pacto, es el favorito de los sondeos. Con 41 años, el ahijado político del polémico expresidente Álvaro Uribe (2002-10) podría convertirse en el mandatario más joven en ser elegido en Colombia desde 1872.
Inició su carrera profesional en 1999 como consultor en la CAF-Banco de Desarrollo de América Latina, luego se desempeñó como asesor para el Ministerio de Hacienda de Colombia durante el gobierno de Andrés Pastrana. Posteriormente, entre 2001 y hasta 2013 trabajó en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) como consejero principal para Colombia, Perú y Ecuador en los directorios del Banco Interamericano de Desarrollo, la Corporación Financiera de Inversiones IIC y el Fondo Multilateral de Inversiones del grupo BID y fue jefe de de la división de Cultura, Creatividad y Solidaridad.
Duque se desempeñó como asesor internacional del expresidente Álvaro Uribe Vélez, dedicado a la defensa de la democracia y la promoción de Colombia en el exterior. Entre los años 2010 y 2011 fue asesor de la Organización de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Petro, de 58 años, es un exguerrillero del disuelto M-19 que a la defensa de los acuerdos de paz le suma una batería de reformas y pretende romper con la gobernanza histórica de la derecha.
Con la exguerrilla comunista transformada en partido y diálogos en curso con los rebeldes del ELN, la lucha contra la corrupción y el narcotráfico, así como las relaciones y la migración sin precedentes desde Venezuela se abrieron espacio en la campaña.
En su juventud fue parte de la organización guerrillera de izquierda Movimiento 19 de abril con el cual proclamaron la Constitución Política de Colombia 1991. Fue Senador de la República por el Polo Democrático Alternativo(PDA), cargo al que accedió en las elecciones de 2006. En 2009 renunció a su cargo para aspirar a la Presidencia de Colombia en las elecciones de 2010 en representación de la misma colectividad. Fue Alcalde Mayor de Bogotá entre 2012 y 2015.
Gustavo Petro se hizo militante del M-19 en 1977, su alias es «Comandante Andrés» o «Aureliano», por el coronel Aureliano Buendía, personaje de Cien Años de Soledad de Gabriel García Márquez. En 1984, siendo concejal de Zipaquirá, hizo pública su militancia en una manifestación en la plaza principal del municipio, acto tras el cual pasó a la clandestinidad.
En octubre de 1985 fue capturado en el barrio Bolívar 83 de Zipaquirá por el Ejército, en un principio Petro sostuvo que Alfonso Plazas Vega estaba entre los militares que lo torturaron antes de llevarlo a prisión por 2 años acusado de porte ilegal de armas; sin embargo, cuando se comprobó que Plazas Vega no estaba en el país en los días en que supuestamente se le torturó admitió su error.
En febrero de 1987 Petro fue liberado y volvió a la clandestinidad con el movimiento M-19, viajando a Santander y a Tolima, donde junto a Carlos Pizarro Leongomez participó en el proceso de paz entre el grupo y el gobierno de Virgilio Barco.

Los exguerrilleros ya dejaron las armas y participaron en las legislativas de marzo, con un resultado marginal del 0,5% de los votos aunque con la representación en el Congreso asegurada por el pacto.
Pero aún faltan por concretar aspectos claves del acuerdo como la verdad y reparación para millones de víctimas y las reformas rurales que pretenden evitar nuevos conflictos. «Con cualquiera de los dos (candidatos) no podemos bajar la guardia», dijo el líder de las FARC, Rodrigo Londoño (Timochenko), luego de sufragar en Bogotá.
Si gana, Duque contará con mayorías en el parlamento y el respaldo de las élites políticas y económicas. «Duque es lo que más se acerca a lo que espero de un país: estabilidad y empresa», afirmó Paola Rubio, una abogada de 38 años que votó por el exsenador en la capital.
El M-19
Secuestro y Asesinato de José Raquel Mercado
En febrero de 1976 secuestraron a José Raquel Mercado, quien era el presidente de la Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC) acusado de traicionar al sindicato que dirigía y representaba, y el 19 de abril de 1976 lo asesinaron y dejaron su cadáver en la glorieta de la calle 63 con carrera 50 en Bogotá, en un hecho que conmocionó al país. De este asesinato Jaime Bateman dijo:
«La decisión de ajusticiarlo la sometimos al veredicto popular. La gente escribió en las calles sí; escribió no; la CTC hizo una gran campaña de carteles para que no lo fusiláramos; los sindicatos discutieron el asunto; algunos miembros de la CTC dijeron incluso, públicamente, que a Mercado había que ajusticiarlo… Él estaba entregado totalmente al imperialismo. En el interrogatorio que le hicimos reconoció que trabajaba para los norteamericanos, que recibía de ellos cuantiosos cheques. Nosotros editamos quinientos mil ejemplares de un folleto en el que presentábamos las pruebas en su contra.»
En 1980, el M-19 intentó secuestrar al narcotraficante y miembro del Cartel de Medellín, Carlos Lehder, pero Lehder se escapó mientras lo trasladaban en un carro. Pocos meses después, los militares informaron a uno de los jefes del Cartel de Medellín, Jorge Luis Ochoa que habían interceptado grabaciones del M-19, en las que supuestamente planeaban secuestrarlo. Ochoa pidió ayuda al capo del narcotráfico y jefe del Cartel de Medellín, Pablo Escobar, quien ordenó capturar a los comandantes del M-19. Los hombres de Escobar, lograron capturar a tres de los más importantes comandantes del M-19 en Medellín: Guillermo Elvencio Ruiz, Luis Gabriel Bernal y alias «Pablo Catatumbo».
Uno de estos hechos fue el Robo de armas del Cantón Norte. Desde una residencia aledaña, guerrilleros del M-19 construyeron un túnel de más de 80 metros de longitud, que atravesaba la calle y llegaron a la guarnición militar conocida como Cantón Norte en Usaquén, una localidad al norte de Bogotá, el 31 de diciembre de 1978. El grupo guerrillero sustrajo más de cinco mil armas.
Toma de la embajada de la República Dominicana
En otra acción, el 27 de febrero de 1980 un grupo de dieciséis guerrilleros del M-19 al mando de Rosemberg Pabón Comandante Uno y de Luis Otero Cifuentes, autor intelectual, tomaron la Embajada de la República Dominicana mientras se celebraba una recepción diplomática con objeto de conmemorar la fiesta nacional de ese país. Entre los rehenes había representantes diplomáticos de varios países, incluyendo al embajador de Estados Unidos, Diego Ascencio, y el Nuncio Apostólico. El M-19 pedía la liberación de cerca de 320 presos políticos, detenidos poco tiempo después del robo de armas del Cantón Norte. A los pocos días se escapó el embajador uruguayo Fernando Gómez Fynn. Después de 61 días de negociaciones con Carmenza Cardona, alias «La Chiqui» (ideóloga del M-19), liberaron a los rehenes. El comando guerrillero entregó a los diplomáticos retenidos y viajó a Cuba. En el año 2000, Ciro Durán realizó una película que muestra retrospectivamente apartes de esta toma guerrillera.
Como consecuencia de la acción represiva contra sus células en las ciudades, el M-19 limitó su carácter urbano y se replegó a las montañas, pero este era un campo que no conocían y sufrieron varios reveses.
Secuestro de Martha Nieves Ochoa
En 1981 el M-19 secuestró a Martha Nieves Ochoa, hermana de Fabio Ochoa Vásquez, Juan David Ochoa y Jorge Luis Ochoa, conocidos como los hermanos Ochoa, quienes eran socios del Cartel de Medellín, lo que provocó la inmediata reacción de la mafia, reuniendo un ejército privado al que se denominó MAS (Muerte a Secuestradores), que a través de secuestros intimidatorios logró la liberación de la plagiada y continuó a través de asesinatos sistemáticos exterminando al M-19 de Antioquia y el Magdalena Medio, pero posteriormente vinieron acuerdos de paz entre Iván Marino Ospina y Pablo Escobar.
Toma del Palacio de Justicia
El 6 de noviembre de 1985, el M-19 protagonizó la toma del Palacio de Justicia, hecho que aún hoy en día continúa dividiendo a la opinión pública colombiana, sobre lo que motivó al movimiento a realizar la toma y la responsabilidad del mismo y de las fuerzas armadas sobre los muertos y desaparecidos. Ése día , un comando del M-19 compuesto por 35 guerrilleros al mando de los comandantes, Andrés Almarales y Luis Otero Cifuentes, ocupó por las armas el Palacio de Justicia, en plena Plaza de Bolívar, en el centro de Bogotá, exigiendo que se citase al presidente a juicio. La subsecuente reacción del ejército provocó que, con sus balas de cañón, incendiaran el palacio, y en ella cayeron la mayoría de los miembros del comando guerrillero y –según los cálculos oficiales– alrededor de 53 civiles, incluyendo a varios magistrados de la Corte Suprema de Justicia, debido al fuego de los militares y del M-19. Algunos sectores consideraron el hecho como una masacre.
El incidente continúa sin ser esclarecido totalmente, ya que de una y otra parte se siguen lanzando acusaciones de tanto en tanto. Los miembros del M-19 han afirmado en varias oportunidades que el ejército deliberadamente sacrificó a muchas personas al abrir fuego, mientras que la institución armada y otros sectores de la política colombiana consideran que ante las declaraciones lanzadas por el M-19 durante la toma, no era posible negociar una salida que no condujera a una humillación estatal.
En años recientes se ha comprobado que civiles (empleados de la cafetería y otros trabajadores) que habían salido con vida del edificio fueron posteriormente desaparecidos, torturados y ejecutados por miembros del ejército, hechos por los cuales algunos oficiales y sub-oficiales han enfrentado juicios, entre ellos el coronel (r) Alfonso Plazas Vega y el general (r) Jesús Armando Arias Cabrales.
También se ha argumentado que al menos un miembro del comando insurgente, Andrés Almarales, supuestamente habría sido sacado vivo del Palacio de Justicia por miembros de las Fuerzas Armadas y luego reintroducido al mismo, donde fue presentado como muerto en combate después de haber fallecido como consecuencia de recibir un disparo en la cabeza a quemarropa.
Por otro lado, este movimiento es señalado de recibir ayuda económica por parte del Cartel del Medellín para desaparecer archivos que comprometía a dicho Cartel en la toma del Palacio de Justicia, lo que contradice la enemistad declarada desde el secuestro de la hermana de Los Ochoa y la conformación del grupo ‘MAS en Antioquia como respuesta.
El asesinato de Carlos Pizarro (1951-1990), candidato a la Presidencia de Colombia del partido político Alianza Democrática M19 tuvo lugar el 26 de abril de 1990 en Bogotá, Colombia cerca a las 10:00 a.m. (UTC-5). Pizarro fue herido mortalmente por un disparo en la frente mientras iba en un avión con destino a Barranquilla, al parecer por sicarios trabajando en complicidad (algunos suponen que bajo sus órdenes) con el servicio secreto del estado (DAS).
Después del asesinato de Carlos Pizarro, quien en ese momento era candidato a la presidencia de Colombia, se presentaría en su remplazo Antonio Navarro Wolff, quien consigue el tercer lugar en las votaciones detrás del elegido presidente César Gaviria Trujillo y Álvaro Gómez Hurtado con 739.320 votos, superando a su vez al candidato del partido conservador, Rodrigo Lloreda.
