OBERA. El intendente Carlos Fernández recibió el jueves un cheque para el municipio por 125 mil pesos destinado al mantenimiento de caminos rurales. El acto de entregase realizó el jueves en el Centro de Convenciones del Parque del Conocimiento.
En ese sentido, el jefe comunal confirmó que se trató del primer aporte del año, proporcional a la cantidad de kilómetros que posee el municipio, en un monto de 125 mil pesos.
En total, durante el año el municipio recibirá 600 mil pesos, cuyo único destino es el mantenimiento de los 250 kilómetros de redes viales terradas en zona de colonia (Pueblo Salto, Guayavera, etc); al tiempo que contó, en el ejido urbano hay censadas 5.500 cuadras de calles de tierra que requieren mantenimiento.
Considerando que por año se vienen ejecutando entre 10 o 15 cuadras promedio de empedrado, a ese ritmo requerirán unos cinco siglos dejar de tener calles de tierra. No obstante, este año el intendente anunció que se empedrarán 50 cuadras. Los trabajos consisten en la construcción de badenes y cordón cuneta en Villa Ruff, Villa Erasmie, calles Los Andes y Saavedra.

En Barrio Norte, Villa Marttos, Bella Vista y San Miguel, realizan la construcción del empedrado.
En la actualidad, Oberá tiene alrededor de 700 cuadras entre pavimento asfáltico sobre empedrado total o parcial, pavimento articulado y otros pavimentos con base estabilizada tipo ruta como la autovía, parte de avenida de las Américas, parte de Andresito, Guayaba y Pincen. Además son poco más de 650 cuadras de empedrado sin asfalto, buena parte en mal estado repletos de pozos debido a excavaciones para redes de servicio o mal hechos por empresas cercanas al ex intendente renovador Ewaldo Rindfleisch. Además de sobrefacturar, entregaban un trabajo de pésima calidad que en dos o tres años ya se volvían intransitables como Finlandia, Mar del Plata, Malvinas, Antártida Argentina, Río Cuarto, etc.
Si hoy se mantuviera el ritmo de 50 cuadras en construcción de empedrados, requerirían más de 100 años para cubrir las 5.500 cuadras de tierras actuales, lo que no es un dato alentador para los habitantes de barrios periféricos y no tanto sobre todo en días lluviosos y con barro. Esto sin contar los caminos rurales y barrios como Pueblo Salto cuyo acceso se vuelve intransitable en días de lluvia. Según estos datos, el 75 % de la ciudad no tiene ningún tipo de pavimento, lo que sugiere un atraso importante.
Según datos de Vialidad Provincial, cada 100 metros de trabajo de entoscado (combustible de máquinas, tosca, etc) cuesta 5 mil pesos y es poco lo que dura. El tránsito y las lluvias erosionan las calles con rapidez generando zanjas que cruzan de un lado al otro, dificultando el tránsito de colectivos, ambulancias, remises, motos, autos particulares, etc.
Existen otras alternativas utilizadas por empresas viales para estabilización e impermeabilización de suelos como ionizadores de caminos que suprimen el barro y el polvo prolongando la vida útil de la calle (con proveedores en Argentina); o el micro asfalto también conocido como asfalto económico, gravillado, u otras, pero el municipio las ha descartado aduciendo que no sirven.
