Peña recibió 2 mil preguntas, confirmó que el acuerdo con el FMI no será enviado al Congreso

BUENOS AIRES. Con duros cuestionamientos al futuro acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el manejo de la “corrida” cambiaria y la política tarifaria, la oposición -con el kirchnerismo a la cabeza- sacudió este miércoles al jefe de Gabinete, Marcos Peña, quien esta vez eligió no responder las chicanas y se mantuvo recto en su informe sobre la marcha de gestión. “Ya pasó la etapa más difícil”, afirmó.

El Frente para la Victoria-PJ recibió al funcionario con carteles que rezaban “Macri miente”. Uno a uno, los diputados del bloque que preside Agustín Rossi reclamaron un freno a los “tarifazos” y exigieron que el arreglo con el FMI deba ser autorizado por el Congreso. Pero, mucho menos aguerrido que en sus anteriores presentaciones ante la Cámara baja, Peña esta vez no dio lugar a las acusaciones, y se limitó a aclarar que el Poder Ejecutivo no enviará al Congreso el arreglo con el FMI, al tiempo que intentó aventar fantasmas sobre ese organismo.

“Estamos convencidos de que el marco legal es claro respecto a la no necesidad de aprobar el acuerdo en el Congreso”, afirmó el ministro coordinador ante una consulta de Araceli Ferreyra, del Movimiento Evita, cuando promediaba la sesión informativa. Además, buscó garantizar que “esta herramienta es distinta de las anteriores” porque “la historia no se repite, y esto va a ayudar a que la Argentina siga creciendo; porque está creciendo, mal que les pese a algunos”.

El funcionario afirmó que el Gobierno tomó “la decisión preventiva de acudir al Fondo Monetario Internacional, no para redefinir nuestra política económica, no para reducir nuestra soberanía, sino simplemente para conseguir reducir nuestra volatilidad a través de un prestamista con mejores condiciones de tasa de interés”.

«La ley es clara y no está previsto que ese acuerdo tenga que ir al Congreso» afirmó. La respuesta de Peña, durante su informe de gestión en Diputados, generó malestar entre los representantes de los bloques opositores, en especial de los diputados de Unidad Ciudadana, quienes se cruzaron con el funcionario en más de una oportunidad. «No voy a contestar a agresiones, chicanas y amenazas a la democracia», expresó Peña.

Cuando le consultaron por qué habían elegido al FMI cuando aún había otras alternativas de financiamiento, contestó: «¿Por qué se fue al Fondo Monetario si había otras posibilidades? Sabemos que eso no es cierto. Primero porque el prestamista de última instancia diseñado por el sistema multilateral para ocupar este rol es el Fondo Monetario. El BID, el Banco Mundial, la CAF, entre otros, fomentan y financia obras de desarrollo y venimos trabajando muy bien con ellos. Pero no ocupan el lugar que ocupa el Fondo Monetario en el sistema internacional como prestamista de última instancia».

En su informe inicial, Peña destacó que la Argentina “lleva siete trimestres consecutivos de crecimiento”, aunque, simultáneamente, tiene que afrontar “un desafío particular” en materia de confianza “para que el camino gradual” que lleva adelante el Gobierno “pueda ser financiado”. Dijo que ello es indispensable a fin de evitar «un ajuste más veloz, de una día para el otro, que tendría muy negativas consecuencias sociales y económicas».

El jefe de Gabinete además llamó a “seguir dando la discusión” en temas controvertidos como el de las tarifas, pero no respondió las preguntas en torno a la nueva propuesta de senadores de Cambiemos para reducir el IVA de las tarifas, luego de que el propio oficialismo haya rechazado esa misma rebaja en la Cámara de Diputados.

Por parte de la oposición, Peña sólo recibió críticas y miradas escépticas sobre el llamado al “gran acuerdo nacional” que hizo el presidente Mauricio Macri en los últimos días. “¿Para qué quieren ir al diálogo nacional? ¿Para que firmemos el plan de ajuste? ¿Para que firmemos el acuerdo con el FMI?”, lo acorraló Rossi.

Más duro fue el exministro de Economía, Axel Kicillof. “Pasamos por una de las corridas cambiarias con más zozobra, con más impericia, de la que tengamos memoria. O sea que sí estábamos incubando una crisis, lo que pasa es que como hicieron en 2015 y también en 2017, trabajan ocultando con el marketing y la mentira las cosas que hacen”, lanzó el diputado.

Desde el Frente Renovador, Graciela Camaño advirtió que el Gobierno “perdió mucho tiempo” y “se relajó demasiado” en sus primeros dos años de gestión, y avisó: “No van a contar con nosotros para seguir ajustándole el bolsillo a los trabajadores”.

Otro massista, José Ignacio De Mendiguren analizó que “los capitales especulativos que vinieron son los primeros que se van cuando se asustan. ¿Y cómo se los retiene? Se les sube la tasa, hasta que se dan cuenta que la economía con esas tasas no es viable, y se van. Por eso esta política económica no podía terminar de otra forma, y por eso en menos de 30 días se nos fueron 11 mil millones de dólares de reservas”.

Pablo Kosiner, jefe del bloque Justicialista, fue de los más conciliadores. El salteño sostuvo que “la salida del déficit no se logra con medidas de ajuste” y en ese sentido dijo que “en el marco de una crisis como la que vive nuestro país, la apuesta a la obra pública puede ser una forma de generar crecimiento”.

La sesión informativa cerró con Mario Negri, titular del interbloque Cambiemos, quien dedicó todo su discurso a la gestión anterior. “¿Qué están proponiendo? ¿Ir hacia atrás? Eso no lo van a aceptar los argentinos. Si quieren rediscutir un modelo de país, estamos dispuestos, pero dejen de querer desgastar al Gobierno para intentar llegar antes al poder”, disparó el radical.

Esta vez, la lista de inquietudes que enviaron los diputados en la previa fue récord: más de 2.000 preguntas, desde la cuestión tarifaria -la temática que tuvo mayores cuestionamientos, en especial del bloque del Frente Para la Victoria- y el programa económico, a la situación del PAMI, aspectos vinculados a la transparencia y a los conflictos de intereses de los funcionarios hasta la búsqueda del ARA San Juan o los viajes presidenciales en vuelos privados.

El informe que la Jefatura de Gabinete entregó a los diputados tiene más de 1.100 páginas. El mes pasado, durante la exposición de Peña en el Senado -no estuvo Cristina Kirchner-, hubo quejas de los senadores por la nueva modalidad de respuestas, que se agrupan por eje y no por pregunta, como se hacía anteriormente.
Sin embargo, y más allá de que la visita del jefe de Gabinete se da más de dos semanas después del anuncio, no hubo preguntas vinculadas a las negociaciones con el FMI porque el período de presentación de cuestionamientos de los diputados cerró antes de eso. De todos modos, se espera que se lleve buena parte de la discusión entre el funcionario y la oposición, en especial con el FPV.

El Gobierno inició negociaciones con el FMI para obtener un crédito Stand By «excepcional», que le permitiría al país acceder a unos u$s 40.000 millones, un monto superior al previsto. Para ello deberá cumplir con las metas y objetivos pactados con el organismo crediticio, en especial, la reducción del déficit fiscal. La oposición cree que la llegada del organismo al país provocará reducción del gasto social y menos inversión.