OBERA. En diciembre de 2016, la Administración de la CELO, entonces bajo la presidencia de Rafael Pereyra Pigerl, pasó a planta permanente al Gerente General Claudio Pace, incorporado en 2015 por el ahora diputado.
Al respecto, Pace desmintió cobrar 90 mil pero no quiso precisar el número exacto manifestando que su sueldo en la institución ronda los 60 mil pesos por mes con siete horas de trabajo a la mañana. A su vez, continúa dando clases por la tarde en el Dachary y asiste a la cooperativa dos veces por semana en horarios vespertinos.
«Un CEO que cobra esa barbaridad debería estar todo le día en la cooperativa, no solo a la mañana» calificaron con malestar voces internas de la cooperativa la semana pasada, que además lo ven con un desempeño poco ejecutivo… «hay demasiadas cosas para hacer pero el gerente parece inmóvil, debería reorganizar la cooperativa, tomar decisiones, ser práctico… solo espera su jubilación» especularon.
También está el Síndico Jorge Duarte quien cumple la función de controlar y defender los intereses de los dueños, ergo de los socios (accionistas). Desmintió cobrar 30 mil e indicó que sus ingresos llegan a 22.500 pesos por 10 reuniones. Reconoció que faltó al 60 % de las mismas el último mes aunque las justificó diciendo que fueron para asistir a capacitaciones. Las voces contrarias lo acusan de dedicar mas tiempo a su activismo dirigencial en la CTA que abarca manifestaciones incluso en Brasil para apoyar al ex presidente Lula.
Duarte se defendió diciendo que si bien solo asiste dos horas por día a la cooperativa (de 7 a 9 am) también va a los barrios para atender a los socios en sus reclamos «cosa que ningún síndico hacía». En la sede de calle Corrientes queda el Síndico suplente atendiendo afirmó. La gente va «y si no estoy, ya se queja en las redes sociales» dijo, pero otros le agradecen en la calle por su trabajo fustigó. Reconoció que su postura ideológica lo lleva más a defender a los empleados y no está de acuerdo con echar a nadie aún cuando hayan justificativos, como ocurrió con personal de sepelios tiempo atrás que fueron despedidos.
Además declaró que gracias a su trabajo en conjunto con el gerente general al que calificó de «un funcionario honesto y eficiente que es difícil conseguir allá afuera», la CELO bajó su déficit y hoy los empleados se sienten en un mejor ámbito de trabajo, hay un mayor control, se lograron acuerdos con los acreedores e incluso Agua Potable está dando resultados positivos en sus finanzas.
Además desmienten que hayan empleados «infieles» abusando del sistema para beneficio personal, mas allá de un caso aislado detectado en toma estado. El área de gestión y cobranza cumplió la función de control sobre quienes realizan las operaciones, entre otras, de «perdonar deudas» a los socios y donde se habían denunciado abusos y negociados.
Uno de los ejes centrales que manifestaba la lista Blanca para enderezar la cooperativa antes de llegar al poder, era la cantidad de empleados, los que cobraban sin trabajar o no eran competentes. Tanto la gerencia general como la sindicatura insisten en que el personal incorporado ya durante la administración de la Lista Blanca fue, en su mayoría, en reemplazo de los que se jubilaron.
A la vez reconocieron que los sueldos en la Cooperativa son elevados, sin dan nombres hay personas cobrando por encima de los 60 mil pesos por antigüedad; pero más allá de que eso pese significativamente en los egresos mensuales de la institución, están fijados por ley y no es posible modificarlos. Aunque reconocen lo ideal es no tomar mas personal y «arreglarse con lo que hay» reubicando, a la vez consideran necesario incorporar operarios porque los actuales son insuficientes.
En cuanto a lo que parece una excesividad de jerarquías, donde cada departamento tiene gerentes, subgerentes, jefes, subjefes, auxiliares, ayudantes, etc; remarcan que es de acuerdo a lo que marca la ley.
La Cooperativa el año pasado no pudo afrontar las facturas de EMSA en su totalidad y fue dejando un agujero de 92 millones de pesos (con intereses 130 millones) dando prioridad a otros pagos y deudas. Este año y bajo las exigencias de la nueva administración de la distribuidora provincial, acordó un compromiso de pago con varios cheques de entre 1,5 y 2 millones de pesos y una garantía de ejecución si la CELO no cumple o hay un descubierto bancario.
Tampoco puede atrasarse con las facturas actuales de energía que ya superan los 20 millones de pesos mensuales. Entre los costos operativos y un 70 % de los ingresos mensuales que se van en personal; cerrar otro año con pérdidas millonarias es casi seguro.
Sobre este punto, desde la gerencia consideran aunque no puedan terminar «empatados» en el Balance General de la cooperativa, las pérdidas deberían ser menores. Porcentualmente la carga salarial ya no alcanzaría el 70 % indicó Pace, ahora sería menos por la suba en el costo de la energía en estos años aumentando su preponderancia. No quiere decir que el costo del personal haya bajado, si no que porcentualmente pesa menos que antes por el incremento en la energía que le compran a EMSA.
El año pasado, el Resultado del Ejercicio dio 42 millones en pérdidas en el sector de energía, otros 6,4 millones en el servicio de cloacas y 2,4 millones en gas envasado; totalizando 48 millones en pérdidas. Aportes de la provincia y una negociación con el sindicato de Luz y Fuerza que computaron como «ingreso extraordinario» revirtió el resultado a positivo por 2,6 millones pero casi de manera ficticia, lo que fue denunciado penalmente por otros socios como «un balance dibujado».

