OBERA. Cristofer M. (23) fue denunciado por el concesionario de la cancha de fútbol 5 del Club Atlético Oberá quien descubrió que el sospechoso utilizó su tarjeta de crédito para realizar compras sin su consentimiento según publicó el diario El Territorio.
Luego, indagando en el celular del acusado, descubrió gran cantidad de material pornográfico que involucra a menores de edad y hasta bebés. También habría corroborado que mantuvo conversaciones de contenido sexual con adolescentes. Todo el material fue entregado a la Policía y en las próximas horas será analizado por personal especializado en delitos informáticos para determinar posible comisión de delitos.
En el teléfono hallaron una decena de carpetas de material pornográfico con menores. Si bien gran parte de las fotos y videos habrían sido descargas de sitios de internet, fuentes de ese diario confirmaron que también dieron con imágenes de chicos caminando o jugando en plazas locales, entre ellas se observa una secuencia de dos menores, un nene y una nena, caminando por calle Ucrania.
El sujeto podría ser acusado de «grooming» por acoso a menores vía redes sociales y mediante el análisis de las fotos y videos, como también de los chats vía Messenger, los investigadores y la justicia determinarán si se concretó algún abuso sexual.
La jueza de Instrucción Uno, Alba Kunzmann de Gauchat, libró una orden de detención para el supuesto pedófilo, aunque hasta el momento no pudieron dar con su paradero.
Se presume que al enterarse de la desaparición de su celular y de la denuncia en su contra, el mismo jueves el sujeto se escapó con destino a Buenos Aires, donde residió tiempo atrás y tiene conocidos. Hacía menos de un año que había regresado a Oberá, estimaron.
Desde el club confirmaron que el sospechoso se desempeñaba en el ámbito de la concesión de la cancha de fútbol 5, aunque aclararon que no daba clases de fútbol. El sujeto ya posee antecedentes por robo en la propia institución, cuando desconocidos forzaron un acceso y robaron algunos elementos. Al otro día, el concesionario recorrió el predio y debajo de una tribuna encontró una pava eléctrica y un celular, que resultó ser de su empleado. Desde ese día el sospechoso no volvió por el club. Fuente: El Territorio
