OBERA. El nuevo hospital Samic no deja de ser una cáscara. Imponente, moderno por fuera y con aparatología difundida como recientemente adquirida, con funcionamiento parcial sigue estando a la orden del día las falencias del nosocomio de mayor relevancia en la Zona Centro donde habitan más de 300 mil personas y es uno de los tres de Nivel 3 junto al Madariaga y el Samic de Eldorado.
El último viernes durante el turno de la noche, momento donde las clínicas no tienen médicos disponibles o solo con guardia pasiva y los accidentados en el tránsito llegan a cada rato; solo estaba disponible un (1) médico de guardia en la sala de emergencias que el gobernador Hugo Passalacqua inauguró por segunda vez (en la primera lo hizo su antecesor, actual senador) dos semanas antes de las elecciones de este 2017.
Según relataron pacientes que llegaron hasta el Samic, habían muchas personas para atender «en el enorme hospital y un solo medico»…»accidentados y gente en espera, llegó una ambulancia y me dijo el chico de mesa de entradas que van a tardar mucho por la cantidad de gente, uno (médico) para todos los pacientes y que estaba en terapia, había gente con chicos, embarazadas, viejos, etc».
Según pudo averiguar INFOBER, son cuatro médicos, dos para la guardia de urgencias y dos que atienden la sala de terapia. Esa noche se encontraba el doctor Zurakoski en ésta última y la doctora Del Valle para las urgencias, pero a los pacientes les dijeron que solo estaba el doctor. Cuando terminara de atender en Terapia, bajaría a la guardia lo que, dada la cantidad de pacientes en el nosocomio, sería una eternidad.
Una fuente interna contó que, no siempre están disponibles ambos médicos en la guardia (de por sí insuficientes dada la demanda), pues uno solicita al otro ser cubierto por «unos minutos» ausentándose del edificio a veces por horas, y esto lo sabe el director pero poco hace para combatir los vicios, particularmente de profesionales que son planta con mucha antigüedad. Literalmente, hacen lo que quieren dentro del flamante Samic.

