OBERA/POSADAS. Un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came) se realizó durante todo el mes de noviembre en los principales distritos comerciales de las 23 provincias argentinas y la Ciudad de Buenos Aires.
Se cubrieron en total 500 ciudades, que concentran el 80% de la población del país. De esas localidades relevadas, se detectaron saladitas en 112 localidades.
Si bien la Ciudad de Buenos Aires, los partidos de La Matanza, Lomas de Zamora, y Florencio Varela y San Miguen de Tucumán fueron en noviembre las cinco localidades del país con mayor cantidad de vendedores ilegales; Posadas se encuentra en el puesto N° 63, mientras que Oberá en el 24, Garupá en el 94, Puerto Rico en el 134 lugar, en tanto que San Vicente se ubica en el 148 escalafón.
Asimismo, según la misma entidad, es muy posible que sean sustancialmente más las localidades donde se hallan saladitas que las 112 encontradas y lo mismo sucede con las 500 relevadas con manteros. Similar situación se da con las ciudades que cuentan con ferias artesanales que combinan manufacturas con reventa de productos típicos de Saladitas. En esos casos, sólo se las incluyeron dentro de ese rubro cuando se pudo identificar que más del 50% de la venta responde a ese tipo de productos.
Hay muchas ciudades del país donde, si bien no hay saladitas ni manteros, abundan los vendedores ambulantes o a domicilio. Esas ventas no han sido incluidas dentro de este informe.
En algunos lugares no hay saladitas tal como se las conoce, pero sí se está expandiendo un formato similar: locales que agrupan dentro, en forma disimulada, puestos de todo tipo. Esta es una forma encontrada sobre todo en ciudades que han impedido la instalación de esos predios de ventas.
En este caso, solo se consideraron aquellas ciudades en las que esos locales tienen una dimensión grande y se pudieron identificar los vendedores dentro.
El reclamo por mayores controles
Una de las mayores críticas en torno a la venta ilegal es la falta de controles y sanciones de las autoridades responsables. Hay ciudades en las cuales la actividad ilegal ocurre con la complicidad de funcionarios y autoridades, cuando al mismo tiempo se vigila en exceso al comercio formal.
En noviembre, el 67,8% de las ciudades relevadas señalaron que los controles que se aplican en el municipio son insuficientes, reduciéndose en casi 7,0 puntos porcentuales la cantidad de ciudades que responden a esa característica. De todos modos, la percepción de que no hay controles es todavía muy alta, y ocurre tanto en las ciudades con Saladitas como en aquellas que no tienen ese formato de venta pero donde la comercialización en la modalidad manteros, vendedores ambulantes, venta domiciliaria, o por redes sociales, viene creciendo.
Sólo el 32,4% de las ciudades relevadas sostienen que las inspecciones que se aplican a la venta ilegal son suficientes o satisfactorias, generando condiciones de mercado más transparentes y saludables.
Ranking de penetración de la ilegalidad
En promedio, en las ciudades con saladitas se registró en mayo 1 puesto de venta ilegal cada 300 habitantes, registrándose una leve mejora frente a mayo pasado, cuando la inserción de la venta clandestina era de 1 puesto cada 291 habitantes.
Según el indicador de penetración del comercio ilegal que elabora CAME, en el que se mide la cantidad de habitantes por puesto de venta ilegal en cada ciudad, en noviembre de 2017 la peor situación continuó dándose en la ciudad de Mina Clavero, en Córdoba, que en promedio registró 1 puesto de venta ilegal cada 23 habitantes.
Ese es el problema de muchas ciudades turísticas de muy pocos habitantes, que se ven invadidas de vendedores aprovechando el gran flujo de personas casi todo el año.
La complicidad de las redes sociales
Si bien las dos modalidades más frecuentes de venta ilegal son los manteros y puesteros en Saladitas, hay otros formatos que preocupan por el impacto que tienen sobre el comercio.
Al tradicional vendedor ambulante, que fue posiblemente una de las primeras formas de venta callejera, se suman en forma creciente los vendedores que aprovechan las redes sociales como Facebook o WhatsApp para concretar ventas en negro.
Ya no se trata sólo de la venta ambulante, casa por casa o en oficinas, sino de vendedores que van armando su cartera de clientes a través de Internet. Lo hacen, en general, con mercadería que compran en la Salada, Saladitas, o que traen de contrabando desde Chile, Paraguay, Bolivia, China o Estados Unidos. Lo mismo ocurre con las ferias garaje, las tradicionales ferias americanas, los Showroom o la venta de ropa usada que se convirtió también en una modalidad frecuente.
