El gobierno tiene miedo de reconocer que está haciendo un ajuste

Hace instantes, se truncó el debate por el proyecto de la Reforma Previsional que el gobierno central había firmado con los gobernadores y ya había logrado media sanción en el Senado con el apoyo del peronismo.

La sesión se levantó este jueves tras una hora de enfrentamientos dentro del Congreso de la Nación y la inevitable represión afuera entre las fuerzas de Gendarmería, Prefectura y PSA, con los gremios y agrupaciones de la oposición que se manifestaron con marchas por la Capital Federal. Dentro de estos grupos de izquierda y kirchneristas, como es bien sabido, hay quienes actúan con violencia arrojando elementos, prendido fuego autos, contenedores de basura, etc y buscando ser titulares en los medios como víctimas de la represión estatal. Cuanto más caras rotas y más sangre puedan mostrar, peor dejan parado al gobierno.

A su vez, el macrismo se confió en su victoria electoral de octubre para tratar de pasar en forma exprés, un paquete de reformas estructurales que, ni son tan de fondo pero ayudarían a reducir el déficit primario. Eligió mala fecha: diciembre, mes donde todos están pidiendo bonos de fin de año que, al parecer, no van a haber. La sesión en la Cámara de Diputados, tras una fuerte presión de los opositores, fue levantada por decisión de la diputada Elisa Carrió, una suerte de fiscal de la Nación y del propio macrismo.  La posibilidad de que tanto la reforma previsional, laboral y fiscal salga antes de concluir el 2017, ahora se ve muy verde.

 

El principal problema de este gobierno es caer en eufemismo. Eso de tener interlocutores que salen a meter la pata diciendo «que van a perder plata pero no poder adquisitivo» para no decir que se está haciendo un ajuste con todas las letras.

Y es que, el macrismo le tiene miedo al uso del término porque en este país ha adquirido una connotación totalmente negativa, es en una «mala palabra».

Sin embargo, en el mundo, los ejemplos empíricos sobran. Es normal que cuando hay crisis, todos los países recurren a deudas temporales para pagar sueldos y «ajustan» mientras tanto para corregir el déficit y no pedir guita eternamente. Lo hizo Noruega en 2014 con la caída del petroleo que afectó sus regalías. Lo hizo Checa con la crisis de 2009, lo hace España y Estado Unidos, y lo hizo Corea del Sur en el mismo periodo (una economía que pasó de ser la más pobre del mundo a tener el doble del PBI de Argentina con la mitad de nuestra población, pero le llevó 40 años, mucho endeudamiento en infraestructura y ajuste).

Acá, Argentina, solo mencionar la palabra trae conflictos. El gobierno central que dice querer encaminar el país hacia uno normal (emergente), hoy apenas calificamos de subdesarrollados, es decir, que ni siquiera está en proceso de desarrollo; lo primero que deberían hacer es explicar que la caja previsional en Argentina es deficitaria en casi 100 mil millones al año, ergo se pide plata prestada para cubrir el desfondeo que tiene ANSES, ¿por qué? porque se usó la caja previsional que aportan los activos (hacen falta 5 activos que aporten para cubrir un pasivo, pero solo 1,5 aportando) para cubrir programas sociales de todas clases, el Fútbol para Todos (ahora ya no), Aerolíneas Argentinas (USD 700 millones por año, este año 180), créditos PROCREAR a tasas por debajo de la inflación, o sea con capital irrecuperable, etc… casi todos esos planes siguen, y así no alcanza para darle el tan mencionado 82 % móvil (que Cristina K vetó en su momento) a todos los pasivos (con la reforma alcanzaría para los que tienen solo los 30 años de aporte). A quienes, en algún momento, compararon la fórmula con Finlandia, un aumento que se calcula 70 % de la inflación y 30 de salarios. Pero en ese país nórdico reciben el 100 % de la movilidad jubilatoria. La mínima es 700 euros (16 mil pesos, pero el costo de vida en Europa es mucho más elevado que en Argentina).

Incluso, la caja del ANSES no se sostiene solo del aporte previsional de los activos. Anteriomente se les quitaba 15 % de la coparticipación a las provincias, algo que todas reclamaron cuando se fue Cristina Fernández de Kirchner porque antes, no se animaban a hacerlo. El pacto fiscal que el gobierno central firmó con las provincias implica devolverle esos recursos, pero para compensar ese dinero, se destinará el impuesto aplicado al cheque y a los sellos para evitar el desfondeo.

Así, cobrando una miseria la mínima, no alcanza y si esto no se corrige, el año próximo el déficit va a llegar 4.5 del PBI (producto bruto interno=la suma de todo lo que el país produce). Más impuestos ya no se pueden cobrar porque somos el país con mayor presión impositiva del continente. En el ranking de competitividad mundial sobre presión fiscal y laboral estamos en 57 %, Nº 104, cuando Chile está 33, Colombia 45, etc, es decir, producir en Argentina es 71 veces menos conveniente para cualquier inversor que Chile.

Las declaraciones del diputado Nicolás Massot fueron acertadas el martes «nos dejaron un quilombo».

Elisa Carrió estuvo en dudas hasta último momento sobre su aprobación para darle luz verde al tratamiento en la Cámara, cosa que finalmente hoy se frustró.

Le prometieron que, aunque en marzo los jubilados pierdan casi 7 % con la nueva fórmula del gobierno, le van a dar una «compensación» para calmar las aguas, o sea, van a pedir un crédito (ya que de otro lado no hay para sacar) para darle una suerte de plus (en negro) a los jubilados, pensionados, AUH, Progresar, etc. No obstante, en los hechos, el aumento será 5.5 % con la reforma ese mes y sobre esa base, luego otro 5 % en junio y así cada trimestre de acuerdo a la inflación medida por el INDEC y la evolución de los salarios.

 

Gabriel Jacquemín (Redacción Infober)