
ANDRESITO. Se concretó la instalación de la primera turbina en la represa Baixo Iguaçu, construida a partir de El Consorcio Emprendedor compuesto por las empresas Neoenergia y Copel según informó la Agência Estadual de Notícias.
La central Hidroeléctrica Baixo Iguaçu se encuentra aguas arriba de la localidad de Andresito, sobre el río Iguazú, entre los municipios Capitão Leônidas Marques y Capanema.
Se trata de la instalación de la turbina Kaplan que pesa 131 toneladas, pero el conjunto a ser transportado, incluyendo asas, y otros equipos, alcanza un total de 435 toneladas según publicó el portal Economis. La colocación de la turbina en el pozo de la unidad generadora requirió una precisión milimétrica.
Mediante una inversión en el orden del R$ 1.600 millones, y una potencia instalada de 350 MW, la Usina Hidroeléctrica Baixo Iguaçu generará energía para 1 millón de personas a partir del segundo semestre de 2018. Tendrá una superficie inundada de unos 30 km² entre los municipios de Realeza, Planalto y Nova Prata do Iguaçu.
Las obras de la represa estaban paralizadas desde junio de 2016, cuando el tribunal admitió una cautelar suspendiendo los efectos de la licencia ambiental emitida por el Instituto Ambiental de Paraná (IAP) hasta que el Instituto Chico Mendes (de Medioambiente de Brasil) emitió una nueva autorización el 8 de enero pasado que permitió retomar las obras.
La represa se instala en un área próxima al Parque Nacional do Iguaçu, que es considerado Patrimonio Natural de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (Unesco). El año pasado, con las obras paralizadas por decisión de la justicia, la creciente del río Iguazú arrastró tierra y materiales e incluso se perdió maquinaría en el agua.
El mayor impedimento para la instalación de la represa es la proximidad con el Parque.
Se detectaron 53 posibles impactos ambientales causados por la instalación o la operación del emprendimiento, siendo 45 de naturaleza negativa y de esos, 29 considerados irreversibles.
Al constatar que los graves riesgos a los que el Parque Nacional do Iguaçu estaría sujeto, se establecieron 13 condicionantes para la autorización.
Sin embargo, además de los 13 condicionantes se pidió un estudio de impacto ambiental más profundo.




