Francia cedió cinco «antiguos» Super Etendard a Argentina por un «monto simbólico» para renovar la flota

BUENOS AIRES. El embajador de Francia en Buenos Aires, Pierre Henri Guignard, confirmó la venta a Argentina de cinco «antiguos» aviones de combate Super Etendard, con los que el país intenta renovar parcialmente su flota, tras la baja de los Mirage match 2. Desde el gobierno de Mauricio Macri detallaron que la operación implicó una inversión de 12,5 millones de dólares.

«Acabamos de ceder cinco aviones Super Etendard que son un poco antiguos»,expresó el diplomático, quien agregó que la transacción se concretó por «un monto un poco simbólico, ya que no son aparatos nuevos».

Sin embargo, Guignard destacó que las aeronaves son «operacionales», ya que el «precio inferior no implica mismo nivel de calidad», por lo que Argentina podrá usarlas, «en particular, antes del G-20», cumbre que organizará a fines del año próximo y requiere de cielos aéreos fuertemente custodiados debido a la visita de tantos mandatarios importantes. Hoy, el país no tiene como hacerlo.

Según trascendió, el Ministerio de Defensa argentino pagó 12,5 millones de dólares y sus responsables calificaron la operación como el «fruto de la vuelta» del país «al mundo». Además, anunciaron que el próximo paso será la adquisición de lanchas.

 

La Armada Argentina adquirió catorce Super Étendard en 1980, recibiendo los primeros cinco el mismo año, después que Estados Unidos negó la posibilidad de reemplazar sus A-4Q Skyhawk por los entonces nuevos cazas navales F/A-18 Hornety poder continuar, las operaciones embarcadas desde el portaaviones ligero (PAL) ARA Veinticinco de Mayo (V-2) (POMA), cuya vida útil restante se le calculaba en diez años. Fueron matriculados de 0751/3-A-201 a 0764/3-A-214, y fueron asignados a la 2ª Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque, en la Base Aeronaval Comandante Espora del Comando de la Aviación Naval (COAN).​ Los pilotos argentinos entrenados en Francia, utilizaron aviones similares de la Armada de dicho país en entrenamientos entre el 1 de noviembre de 1980 y el 31 de agosto de 1981, completando su adiestramiento para operaciones desde el portaaviones Clemenceau (R 98). El 7 de diciembre de 1981 se incorporan a la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque.

Guerra de las Malvinas

Dos años más tarde, se daría a lugar la guerra por las islas Malvinas entre Argentina y el Reino Unido, convirtiendo al país en el primero en utilizarlos en misiones de batalla. Argentina utilizó muchos aviones oriundos de Francia, entre ellos los Super Etendard, desde bases aéreas en tierra al sur del país, acompañados de un segundo avión Super Etendard con la función de guía de ataque, transportando la primera vaina con equipo electrónico pod de informació en un pilón de carga de armas bajo el fuselaje central y recibiendo reabastecimiento de combustible en vuelo de aviones cisterna KC-130H Hércules, los TC-69 y TC-70, para poder tener más alcance y capacidad para cargar armas, volando a baja altitud para no ser detectados y con vuelos rasantes sobre el mar, escoltados por aviones A-4 Skyhawk y no hicieron uso del único portaaviones que poseían, el ARA Veinticinco de Mayo (V-2), que aún no estaba capacitado para operar con ellos.

Para el 2 de abril de 1982, al empezar la guerra, habían recibido solo cuarenta y cinco horas de vuelo en este tipo de avión.5​ y quedaba pendiente la integración, por parte de técnicos franceses de la interfaz entre el avión y el misil. Aunque los técnicos franceses regresaron a su país por presiones de Inglaterra y la Organización del Tratado del Atlántico Norte, el personal de la Armada Argentina logró completar los trabajos de ensamblaje. Finalmente, en el transcurso de la guerra, operando desde la Base Aeronaval Almirante Hermes Quijada, en Río Grande, Tierra del Fuego, ya que no podía operar desde portaaviones, debido a modificaciones pendientes en el ARA Veinticinco de Mayo (V-2).

Super Etendards en la Guerra de las Malvinas en 1982.

Los cinco misiles AM-39 Exocet fueron utilizados durante el conflicto. El 4 de mayo a las 11:02 la 2da Escuadrilla volando a baja altitud para no ser detectado, lanzó dos misiles AM-39 de los que uno alcanzó al HMS Sheffield (D80) y, si bien no explotó, ocasionó un incendio incontrolable con el combustible del motor que no se había consumido todavía. Los restos del buque se hundieron el día siguiente. Este hecho shockeó al Reino Unido, llevando al gabinete de guerra de Margaret Thatcher ordenar descubrir y destruir a los misiles. La misión recayó en el Escuadrón B del Servicio Especial Aéreo (SAS) británico, la Operación Mikado, que consistía en volar hasta la Base Aeronaval Almirante Hermes Quijada en dos Lockheed C-130 Hercules, destruir a los misiles, los aviones, matar a los pilotos y refugiarse en Chile con la excusa de un desperfecto técnico.6​ La misión fracasó y luego seis helicópteros e infantes de marina argentinos fueron en busca de rastros sin éxito.

El portacontenederes SS Atlantic Conveyor, el 25 de mayo a las 16:41 fue atacado por la 2da Escuadrilla, dos misiles Exocet impactaron a babor, cerca de la popa, produjeron una aberturta en el casco del tamaño de una vivienda y grandes incendios a bordo. Se hunde el 28 de mayo.

El quinto y último misil fue lanzado contra el portaaviones HMS Invincible (R05), fallando el objetivo según los ingleses y dañándolo según los argentinos. Finalizada la contienda, sin bajas personales ni de equipos, los aviones se replegaron a la Base Aeronaval Comandante Espora y la Insignia de Guerra de la 2da Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque, recibió la condecoración «Honor al Valor en Combate» (Resolución COARA N° 8/83, además de la condecoración del Gobierno y Pueblo de la provincia de Santa Fe).