OBERA. En la cuarta jornada del juicio por la Masacre de Panambí, recomenzado la semana pasada ahora con el juez Erasmo Villalba en el Tribunal; el banquillo será ocupado el martes por la mujer y el hijo de uno de los acusados, testimonios considerados claves para la defensa. Si la querella encuentra contradicciones en los relatos, estará reforzada la hipótesis de Paz en la escena del crimen.
Se trata de la coartada que tiene Pablo Julio Paz, el prefecturiano retirado que sostiene haber estado en su casa de San Javier el 25 de mayo de 2014, con su familia como testigos.
Se espera que los testigos declaren durante esta y la próxima semana, para luego pasar a las indagatorias de los tres acusados, Pablo Paz, Marcial Alegre y Juan Ramón Godoy.
Hugo Orlando Rodríguez, perito de la División Bomberos de la Unidad Regional II de Policía, brindó un informe sobre las pericias realizadas en la vivienda de la familia Knack, confirmando que Bianca, la menor de las cuatro víctimas, con apenas 12 años, fue amarrada a una silla, rociada con alcohol y quemada viva.
